domingo, mayo 07, 2023

CONCEPTUALIZACION DE TERMINOS PARA EVALUACION DE CUENCAS HIDROGRÁFICAS DESDE UN ASPECTO NORMATIVO

Carolina Quintero Puentes

 

Este ensayo, es un acápite de la investigación del autor para optar al título de Doctor en educación y cultura ambiental, preparado dentro del Seminario “políticas públicas y problemática ambiental" (2023), de la Universidad Surcolombiana de Neiva. Se publica en este blog con previa autorización del autor.

 

Centraremos el siguiente escrito en la conceptualización de términos sobre cuenca como soporte a una propuesta de metodología de evaluación de cuenca hidrográfica, que pueda contribuir significativamente al desarrollo de la conciencia ambiental, la promoción y transformación social de prácticas agrícolas sostenibles, permitiendo identificar impactos ambientales negativos e involucrando a la comunidad local en la evaluación y conservación del ambiente.

 

Para dar comienzo abordamos la cuenca hidrográfica desde el concepto teórico de territorio, unidad, espacio o terreno limitado por las partes más altas de las montañas incluyendo laderas y colinas (limites fisiográficos que se mantienen con el tiempo)  con característica especial de ser los límites de las zonas de escurrimiento de las aguas superficiales de caudal continuo o intermitente, donde se desarrolla un sistema de drenaje o red natural que permite concentrar las corrientes en una fuente hídrica principal de mayor curso; además se ubican en ella recursos naturales, suelo, agua, vegetación; donde el hombre habita y realiza actividades principalmente agrícolas. (CEPAL 1994; CÓD.NAC.REC.NAT. Y PROT 1974, Art. 312; Faustino-Jiménez 2000, Ferney et.al. 2010; Ministerio de Ambiente, vivienda y desarrollo territorial 2014)

 

De manera complementaria, la definición de cuenca hidrográfica de Dourojeanni et. al. (2002), describe la cuenca como “la unidad territorial más aceptada para la gestión integrada de los recursos hídricos” y un punto de partida para regular acciones proclives a la gestión ambiental mediante un proceso permanente y dinámico del agua con los recursos naturales, los sistemas bióticos y el sistema socioeconómico, que se encuentra formado por los usuarios de las cuencas. Es así que cualquier acción o intervención del ser humano se encuentra dentro de una cuenca.  

“no hay ningún punto sobre la tierra que no haga parte de un sistema de una cuenca hidrográfica”. (Faustino & Jiménez 2000, p3)

 

Es decir, la importancia de la cuenca, sus recursos naturales y sus habitantes son las condiciones físicas, biológicas, económicas, sociales y culturales que les confieren características altamente particulares, con una connotación esencialmente volumétrica e hidrológica. (CEPAL 1994). Simultáneamente SUBDERE 2013, mediante comparación de enfoques sobre la importancia del agua en un determinado espacio, admite considerar la superficie de captación de agua de la cuenca como “manipulada” o que pueda ser “manipulada” para alterar las capacidades de cosecha y producción de agua, donde prima el enfoque hidrológico forestal como eje ordenador.

(Dourojeanni et.al. (2002) exponen “el concepto original de manejo o “watershed management” en el sentido de “manejarla” o “manipularla” para regular la descarga de agua).

 

Sin embargo, las cuencas hidrográficas facilitan la percepción del efecto negativo de las acciones que el hombre realiza sobre su entorno, que se ve reflejado en la contaminación del agua, la perdida de nutrientes en el suelo, deforestación, perdida de la biodiversidad y reducción en la calidad de cultivos, entre otros. Lo que lleva a una necesidad imperante de organización en todos los aspectos y condiciones antes señalados, mediante acciones de gobernabilidad sobre las cuencas abracando el sistema político, social, económico y administrativo.

 

De lo anterior, se han creado políticas y proyectos a escala mundial para la gestión de cuencas enfocados a objetivos como:

·       Desarrollo integrado de cuencas.

·       Manejo de Cuencas.  

·       Ordenamiento de cuencas.

·       Desarrollo de Recursos Hídricos.

·       Administración del agua.

·       Protección de Cuencas.

·       Recuperación de cuencas. (tomados de CEPAL 1994)

 

En esa misma línea, el concepto de cuenca es utilizado en  la Gestión Integral de Recursos Hídricos (GIRH), como estrategia “teórica” para resolver la crisis del agua, mediante el ordenamiento, participación y gestión integrada de una fracción de territorio; teoría o concepto impulsado en la Conferencia de Estocolmo de 1972, con importante contribución al programa 21 en la Conferencia Internacional sobre Agua y Medio Ambiente en Dublín, Irlanda en 1992, ampliada y aprobada en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, donde se valoran el recurso del agua y su espacio geográfico natural como un todo y ratifica el agua como indispensable para la vida que requiere de una gestión eficaz y un enfoque integrado entre el desarrollo socio-económico y la protección de los ecosistemas naturales. Esto dio inicio a desarrollar y ampliar normatividades encaminadas hacia la conservación y manejo de los recursos naturales y gestión de recurso hídrico de manera independiente desde una posición de gestión exclusivamente de Estado. (Ferney et.al. 2010, SUBDERE 2013).

 

Pero, como bien se describe en la propuesta realizada en CEPAL (1994), es inminente en el marco legal y normativo una falta de refrendo conceptual en la terminología de las concepciones base que desarrollan deficiencias en la formulación o comprensión de leyes.

 

Consecuentemente es necesario aclarar la diferencia conceptual entre ordenación, manejo, plan y gestión que permita, además, determinar el papel de la evaluación de cuenca hidrográfica desde el aspecto de gobernanza hídrica. En el entendido de gobernanza hídrica, como la importancia del agua en el territorio, los sistemas de gobierno y administración que determinan cuándo y de qué manera obtiene un tipo o clase de agua, quién tiene derecho al acceso de esta y servicios conexos; sin limitarse a los “gobiernos” e incluyendo a los poderes públicos locales, al sector privado y a la sociedad civil.  (Ministerio de Ambiente, vivienda y desarrollo territorial 2014, Ministerio de Ambiente, vivienda y desarrollo territorial, 2010 b).

 

Por consiguiente, la ordenación de cuencas puede definirse como la planeación del uso del suelo, agua y componentes bióticos (flora y fauna) (CÓD.NAC.REC.NAT. Y PROT 1974, Art. 316) y está directamente relacionado al manejo y gestión de las mismas, donde mediante una zonificación del territorio se garantiza la seguridad ciudadana y el aprovechamiento de los recursos naturales teniendo en cuenta la capacidad de carga de agua y tecnificación de la cuenca. (Faustino & Jiménez 2000).

 

De manera similar en el capítulo II “de la ordenación” artículo 4º decreto 2857 de 1981, se fija como objeto principal de las finalidades de la ordenación, el planeamiento del uso y manejo de sus recursos y la orientación y regulación de las actividades de los usuarios, que sostenga o reestablezca un adecuado equilibrio entre el aprovechamiento económico de tales recursos y la preservación de la estructura físico - biótica de la cuenca y particularmente de sus recursos hídricos.

 

Por su parte, el manejo de cuencas se plantea como una ciencia para trazar las condiciones de uso, ejecución de obras y tratamiento desde la continuidad y sostenimiento de los recursos naturales, la interacción con el hombre y sus necesidades básicas; como objetivo principal el manejo de cuencas sostiene invitar a el uso apropiado de los recursos naturales desde el equilibro ambiental, entre el aprovechamiento social y económico de tales recursos y la conservación de la estructura fisicobiótica de la cuenca, particularmente del recurso hídrico. (CÓD.NAC.REC.NAT. Y PROT 1974, Art. 316; Decreto 1640 de 2012 art. 18; Faustino &Jiménez 2000)

 

Es decir, un propósito de minimización de conflictos causados entre las intervenciones en el ambiente y los usuarios, para alcanzar metas de desarrollo sustentable mediante la intervención con propósitos de manejo de los recursos naturales y los construidos; y el manejo con fines de protección, recuperación, conservación y producción para proteger las capacidades de las cuencas para captar y descargar agua. (SUBDERE 2013).

 

En razón de lo cual, la planificación de cuencas se refiere entonces al orden de diagnóstico critico en aspectos sociales, biofísicos, económicos y políticos; donde a partir de los problemas identificados mediante un plan de manejo dar soluciones realizables y alcanzables (Faustino & Jiménez 2000). Cuya estructuración y manejo deben ser consultados con los usuarios de los recursos de la cuenca y entidades de sectores que desarrollen actividades en la región, mediante estricto cumplimiento. CÓD.NAC.REC.NAT. Y PROT 1974, Art. 317, 319,321).

 

Por tanto, los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas hidrográficas POMCA, son la derivación de la aplicación metodológica entre ciclos y fases enmarcados en un horizonte de tiempo en el cual responde y su culminación marca un nuevo comienzo que dé cuenta de otras circunstancias sin perder de vista el conocimiento, la información y los logros obtenidos. A su vez son instrumentos que desde su formulación e implementación se construyen escenarios que permiten el desarrollo de la gobernanza del agua, mediante acuerdos y compromisos entre el poder público, la sociedad civil, las comunidades étnicas y los sectores económicos. (Ministerio de Ambiente, vivienda y desarrollo territorial 2014).

 

En suma, la gestión del recurso hídrico y el concepto de ordenación de cuencas hidrográficas, están estrechamente relacionados desde la gestión sectorial del agua con un enfoque tradicional del uso o gestión en los cursos, inclinada al aprovechamiento único del agua como insumo para proveer servicios públicos esenciales, tales como abastecimiento y saneamiento público, hidrogenaría, riego y drenaje, minería, industrias, acuicultura, recreación y caudal mínimos ecológicos. (SUBDERE 2013).

 

En contraste, la Asociación Mundial para el Agua (Global Water Partnership – GWP) define la gestión integrada del agua como un proceso que promueve la gestión y el aprovechamiento coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico de manera equitativa sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales (Dourojeanni et. al. 2002).

 

Para concluir, el concepto de cuenca como sistema dentro del ambiente, descrito por Faustino & Jiménez (2000), está compuesta por interrelaciones de subsistemas social, económico, demográfico y biofísico, que conlleva a relacionar la relevancia de cada uno y los “choques” que esto genera.  El ordenamiento y el manejo incluyen los procesos de gestión ambiental de las cuencas hidrográficas orientadas a partir de modelos técnicos, que apropian el concepto de cuenca como un espacio físico de planificación y el recurso agua como un eje dinamizador de los procesos de gestión. (Ferney et.al. 2010). El cual debe llevar una evaluación constante y continua dentro de una planeación, valoración y seguimiento.

 

En efecto los planes de ordenamiento u ordenación y manejo de cuencas hidrográficas son normas de superior jerarquía, que inician desde un diagnóstico (evaluación) y culminan con la planificación del uso y manejo sostenible de los recursos naturales dentro de la unidad hidrográfica, con la finalidad de garantizar la cantidad y calidad de la oferta ambiental, que son considerados requisitos indispensable para el desarrollo de las actividades antrópicas y de servicios.  Esta ordenación se encuentra incluida como meta del Plan Nacional de Desarrollo y con alcance en el sistema de gestión y seguimiento a las metas de gobierno (SIGOB), (Ministerio de Ambiente, vivienda y desarrollo territorial 2010a).

 

Consecuentemente, es importante tener en cuenta que, en la gestión de cuencas, en particular del recurso agua, está siempre relacionado a una gestión conflictiva, principalmente entre personas por competencia de espacios y del recurso natural; son necesarias las acciones que permitan un desarrollo y uso de recurso de una manera práctica, desde una gestión social participativa y auto evaluativa, que involucre las inconformidades,  necesidades, derechos y deberes de los actores sociales, junto a las potencialidades y situaciones existentes de su territorio.  

 

Referencias bibliográficas

 

CEPAL. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2014). Políticas públicas para el desarrollo sustentable: la gestión integrada de cuencas. Documento elaborado por la División de Recursos Naturales y Energía para el Segundo Congreso Latinoamericano de Cuencas Hidrográficas, a realizarse en Mérida, Venezuela, 6 al 10 de noviembre de 1994.

 

Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente (CÓD.NAC.REC.NAT. Y PROT). (diciembre 18 de 1974) de la Presidencia de la república de Colombia. (decreto 2811 de 1974) D.O.  34.243

 

Departamento administrativo de la función pública (13 de octubre de 1981). Decreto 2857 de 1981. “Por el cual se reglamenta la Parte XIII, Título 2, Capítulo III del Decreto- Ley 2811 de 1974 sobre Cuencas Hidrográficas y se dictan otras disposiciones.” (Derogado por el Decreto Nacional 1729 de 2002). D.O. 35881 https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo

 

Departamento administrativo de la función pública. (agosto 2 de 2012). Decreto 1640 de 2012. Por medio del cual se reglamentan los instrumentos para la planificación, ordenación y manejo de las cuencas hidrográficas y acuíferos, y se dictan otras disposiciones. D.O. 48510

 

Dourojeanni, A;  Jouravlev, A & Chávez, G.  (agosto de 2002) Gestión del agua a nivel de cuencas: teoría y práctica. División de Recursos Naturales e Infraestructura. CEPAL - SERIE Recursos Naturales e Infraestructura (N° 47)

 

Faustino, J. Jiménez, F. (2000) Manejo de Cuencas Hidrográficas. (Centro agronómico de investigación y enseñanza área de cuencas y sistemas agroforestales). Turrialba, Costa Rica. https://repositorio.catie.ac.cr/bitstream/handle/11554/8431/Manejo_de_cuencas_hidrograficas.pdf?sequence=1

 

Ferney Leonel, H; Aguilar Robledo, M & Reyes Hernández, H. (octubre, 2010).  Factores sociodemográficos y niveles de participación en la gestión de la cuenca hidrográfica del río Valles, oriente de México PROSPECTIVA. Revista de Trabajo Social e intervención social (número 15). 263-293 Universidad del Valle. https://www.redalyc.org/pdf/5742/574261389008.pdf

 

Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE) (junio 2013). Guía análisis y zonificación de cuencas hidrográficas para el ordenamiento territorial

 

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales IDEAM (2008) GUÍA TÉCNICO CIENTÍFICA PARA LA ORDENACIÓN DE LAS CUENCAS HIDROGRÁFICAS EN COLOMBIA. Segunda edición.

 

Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. (2010a). Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico.

 

Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. (2010b). Fortalecimiento Institucional y Gobernanza del Agua

 

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible Colombia. (2014).  Guía Técnica para la Formulación de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas.

 

sábado, marzo 04, 2023

Biodiversidad y potencialidades económicas

 Álvaro Hernando Cardona González

 Ajustando algunos textos de los documentos de empalme sectoriales entre los gobiernos , es pertinente traer a colación las potencialidades económicas que ofrece la biodiversidad nacional. De verdad es pertinente hacerlo, cuando la biodiversidad se menciona tan frecuente por los anunciados funcionarios del nuevo gobierno.

Nuestro país cuenta con valores naturales asombrosos. En parte debido a que está ubicado en el área intertropical del planeta con casi un 50% del total del territorio en áreas marinas, formado por parte de dos océanos y alturas que van de 0 a 5.775 metros sobre el nivel del mar. A nivel global, ocupa el segundo lugar en riqueza de biodiversidad superado únicamente por Brasil, con un territorio 8 veces mayor. Es que cuenta con el 52% de su superficie continental cubierta por bosques, lo cual son alrededor de 55 millones de hectáreas y posee otros ecosistemas no forestales, como páramos, corales, o marismas. Pero estos valores naturales configuran una oportunidad y ventaja comparativa para consolidar los pilares del crecimiento económico; contribuyen a la seguridad alimentaria, reducción de la pobreza y el desarrollo productivo sostenible, entre otros, lo cual hace más resiliente al país ante fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático. La biodiversidad, también permitirá avanzar al logro de la meta global de proteger el 30% del planeta al 2030, establecida en el nuevo marco global del Convenio de Diversidad Biológica, como medida para frenar su declive.

Así mismo, la provisión y regulación hídrica, es uno de los principales recursos ambientales y productivos de nuestras regiones. Colombia  es considerada una potencia hídrica mundial con seis nevados y más de 48.000 fuentes, entre ríos, lagos, lagunas, ciénagas, arrecifes y estuarios, entre otros, habitados por el 87% de la población, lo cual es una ventaja comparativa que debe ser aprovechada por medio de la implementación de instrumentos de planeación y ordenamiento territorial, pero acompañados de una férrea defensa (lo que exige cero hipocresía ambiental, como ya lo hemos mencionado en otras ocasiones) que garanticen su conservación y paulatina restauración.

Todo esto, ofrece una enorme ventaja competitiva en turismo natural (en las modalidades de ecoturismo, turismo rural y turismo de aventura), donde la biodiversidad es el activo principal para impulsar un nuevo renglón de crecimiento económico.

El Gobierno, ojalá más que mencionar a la biodiversidad, con coherencia y con la valentía institucional que hasta ahora nuestros gobiernos no han demostrado tener, primero defienda la biodiversidad, y luego la aproveche plena, para aumentar el crecimiento económico. ¡La economía debe crecer sostenible¡

 

 

Abordemos el cambio climático

 
Se habla mucho sobre cambio climático, pero pocos saben de este fenómeno universal. Peor aún es que se han formado mitos al respecto.

Es necesario aclarar dos conceptos que, si bien están relacionados, usualmente se creen sinónimos: cambio climático y calentamiento global. Sin embargo, hay una diferencia importante, y es que el calentamiento global es la causa directa del cambio climático. Porque  el aumento de la temperatura en el planeta, provocado por

la actividad humana cuando  emite a la atmósfera de gases de efecto invernadero, provocan variaciones en el clima que en tales concentraciones de manera natural no se producirían.

Ciertamente la Tierra se ha calentado y enfriado en otras ocasiones de forma natural. Pero lo ha hecho en ciclos mucho más lentos, y necesitando millones de años. Mientras que como consecuencia de la actividad humana, hemos alcanzado niveles de calor terrestre que en ciertas épocas trajeron consigo extinciones. No olvidemos que la atmósfera retiene parte del calor del Sol; sin este “efecto invernadero”, la temperatura media del planeta podría ser de 18º centígrados bajo cero. Cuando las actividades del ser humano aumentan la emisión de esos gases que crean el efecto invernadero, la atmósfera retiene más calor del necesario, provocando que la temperatura media del planeta aumente (no escapa) y se produce lo que popularmente llamamos calentamiento global.

Ahora, no es sólo la industria la que genera estos gases, ni solo por generarlos la humanidad acelera el cambio climático. Por ejemplo la degradación del suelo marino, la disminución de arrecifes coralinos y el calentamiento del mar también contribuyen a esto. La disminución de bosques, pastizales, cuerpos acuáticos, el aumento de vertimientos, también contribuye al fenómeno. De acuerdo con Oxfan, las 7 principales causas del cambio climático y del calentamiento global son: el transporte contaminante; los edificios que necesitan rehabilitación energética; la industria, por lo que ya mencionamos; la generación excesiva de residuos; la agricultura y ganadería; el derroche de energía y, por supuesto, la deforestación.

Al final de cualquier análisis ambiental sobre causas del deterioro natural, siempre llegaremos a las actividades humanas. Y al hacerlo, inexorablemente tendremos que abordar el hecho de que la humanidad creció descontroladamente. Incluso cuando hablamos de prácticas de consumo, llegaremos a esa conclusión.

Este problema planetario, ya no es del futuro. Está con nosotros y está causando graves perjuicios, cierto, económicos, hoy en día sobre todo; pero aún más, son tantos sus perjuicios que llegamos ya al punto de poner en riesgo al género humano. Cada uno debe poner de su parte para revertir el cambio climático.

Ambientalismo extremo

Álvaro Hernando Cardona González

Son frecuentes las contradicciones entre las tres vertientes de opinión frente al medio ambiente. La de los ambientalistas extremos, la de los defensores del desarrollo sostenible “racional” y los escudados en el desarrollo sostenible (o depredadores).  En otra ocasión recordaremos estos tres conceptos. Pero como en la actual politiquería es fácil de identificar cada posición.

En todo caso, traemos a cuento unos elementos expuestos por el académico e investigador Moisés Wasserman (El Tiempo, Sección Debes Leer, enero 9 de 2015 p. 15), sobre los primeros.

Dice Wasserman que no puede rotularse como extremista ambiental a cualquiera que abogue por la protección ambiental. Y agrega: “Los ambientalismos extremos se caracterizan por una negación radical de cualquier cálculo de costo-beneficio en actividades con impacto en el medioambiente, por una falta total de disposición a ofrecer alternativas y por un buen grado de hipocresía”. Además dice, que “hay personas que se oponen a toda actividad de minería, a las exploraciones para encontrar petróleo o carbón, a la energía hidráulica, por el impacto de las represas; a la eólica, porque los molinos de viento interrumpen el paso de las aves migratorias; a la nuclear, por los riesgos de contaminación radiactiva, y a los biocombustibles, porque compiten por la tierra con los alimentos”.

A estos los acusa de hipócritas, porque viven en casas construidas con cemento y hierro; viajan en carros y aviones de gasolina; y se comunican con smartphones y computadores fabricados con coltán, entre muchas cosas más.

También menciona a los ambientalistas razonables, que entienden que la actividad antrópica sobre la Tierra inevitablemente genera impacto en su entorno, pero son conscientes que en los cálculos de costo-beneficio deben considerarse  no solo los costos de hoy, sino los costos futuros y de todo el planeta. Dice Wasserman que estos “tienen claro que los sistemas naturales son complejos y, por lo tanto, que resultan inciertas las predicciones sobre su respuesta a una intervención humana. Eso no los paraliza; de todas formas, hacen modelos, pero son precavidos y por ello han tenido logros importantes en disminución de impactos. Por ejemplo, cambiaron los gases causantes del hueco de ozono por otros inocuos, modificaron las normas de manejo de animales de experimentación, hicieron más estrictos los requerimientos para las licencias ambientales, y avanzan en su lucha por disminuir emisiones de CO2 y por detener el cambio climático global”.

Un desarrollo sostenible racional, anhela calidad de vida y progreso pero sin menoscabar la base ambiental en que se sustenta y lo hace posible. Por eso la pregunta no es: ¿lo hacemos o no?, sino ¿cómo lo hacemos? Hipocresía cero.

 

 


Es urgente delimitar los páramos

Alvaro Hernando Cardona González

A finales del pasado mes de octubre, la Procuraduría General de la Nación, por medio de la Procuraduría Delegada Ambiental, exhortó  al  Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible adoptar las acciones que permitan dar celeridad en la delimitación de los ecosistemas de páramos para evitar mayores impactos ambientales. El Ministerio Público, se vio en la necesidad de hacer la recomendación al Gobierno, en la lógica virtud de que cada día que pasa, sin que se delimiten los páramos el riesgo de invasión, ocupación,  y daño de estos importantísimos ecosistemas estratégicos.

La Procuraduría le pidió al Ministerio de Ambiente que cumpla órdenes judiciales, contenidas en acciones populares y tutelas, en las que, en nuestra opinión, lamentablemente se ordenó rehacer las delimitaciones de estos ecosistemas que ya había realizado el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt. Una delimitación técnica ahora debe ser debatida, con comunidades que en su mayoría, no tienen cómo aportar, en ése ámbito a la identificación y alinderamiento de un espacio biótico y abiótico con especialísimas características.

Con toda razón se advirtió que postergar este deber, puede estar poniendo en riesgo, entre otras cosas, el agua potable de 104 municipios y 16 capitales de departamentos de Colombia. Aspecto que resalta esta necesidad como prioridad.

La Procuraduría argumentó ampliamente entonces, la urgencia en la delimitación de los páramos, ecosistemas, y demás entornos que abastecen de agua potable a gran parte del territorio nacional, afectando a gran parte de la fauna y flora de la Nación y, como si poco fuera, seguramente vulnerando derechos humanos y fundamentales de millones de colombianos. Estos argumentos, están encabezados por el de que corresponde al Ministerio atender lo dispuesto en la sentencia de la Corte Constitucional T-361 del año 2017.

La importancia de la delimitación radica en que es el punto de partida para identificar las amenazas antrópicas, definir los planes de manejo de los páramos, precisar las acciones de conversión de actividades económicas dentro de estas áreas o la adquisición de predios de dominio público (incluso la reubicación de ocupantes de predios baldíos-reforma agraria)  y, excluir definitivamente actividades como la minería, prohibida allí, todo tan necesario para la conservación del agua para consumo humano y aprovechamiento agropecuario.

En el año 2018, publicamos un artículo titulado “Baldíos desde la perspectiva de patrimonio nacional y la eficaz protección ambiental” en el que planteamos estas problemáticas. Sostuvimos que los páramos, junto a otros ecosistemas, son el patrimonio natural más valioso de Colombia; debemos los colombianos actuar en consecuencia.

 


sábado, junio 25, 2022

Saneamiento Ambiental

 

Álvaro Hernando Cardona González

(Artículo publicado el 17 de abril de 2022, en el Diario del Huila)

 

El artículo de la Constitución Política de Colombia (así se llama realmente esta) impuso que “La atención de la salud y el saneamiento ambiental son servicios públicos a cargo del Estado”. Y que debe garantizarse a todas las personas el acceso a los servicios de promoción, protección y recuperación de la salud.


Lo anterior supone que es deber del Estado organizar, dirigir y reglamentar la prestación de servicios de salud a sus habitantes y de saneamiento ambiental conforme a los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad. También, establecer las políticas para la prestación de servicios de salud por entidades privadas, y ejercer su vigilancia y control. Así mismo, establecer las competencias de la Nación, las entidades territoriales y los particulares, y determinar los aportes a su cargo en los términos y condiciones señalados en la ley.


Pero cuando se dice Estado, se deben comprender especialmente los deberes de las entidades territoriales. Ellas son parte del “Estado unitario”. Y a ellas les corresponde primero que a nadie más, salir a cumplir con este mandato superior.


Esta orden constitucional, en palabras del tratadista Oscar Darío Amaya Navas, no tiene antecedentes específicos en el anterior ordenamiento constitucional.  Antes los servicios públicos correspondían a suministro de agua potable, recolección de residuos sólidos (aseo), alumbrado y suministro de energía y telefonía. Más adelante se incluyó el servicio de suministro de gas domiciliario. Insistimos, no estaba contemplado el servicio de Saneamiento Ambiental que ya no toca con el suministro sino con los problemas derivados de los residuos sólidos y líquidos (vertimientos). Esto es un enorme avance y una gran responsabilidad.


Esta norma es  concordante con el artículo 366 de la misma Constitución incorpora como servicio público a cargo del Estado, el tratamiento de residuos sólidos y líquidos, en el mismo nivel teórico de la atención de la salud, es una conquista grande porque le coloca como prioritario en la agenda del Estado.

 

 

 

EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN EL CONSUMO DE ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS

 

ASTRID SORAIDA GONZÁLEZ BALAGUERA

Actualmente, aspirante al título de doctor.

DOCTORADO EN EDUCACIÓN Y CULTURA AMBIENTAL

Universidad Surcolombiana de Neiva

Este ensayo fue presentado en la asignatura “POLÍTICAS PÚBLICAS Y PROBLEMÁTICA AMBIENTAL"

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Este ensayo está relacionado con la propuesta de investigación del doctorado en educación y cultura ambiental de la universidad Surcolombiana. Inicialmente el título planteado es “el pensamiento crítico en el consumo de alimentos ultraprocesados” cuyo objetivo principal es proponer una estrategia didáctica ecosistémica desde la educación ambiental que contribuya al desarrollo del pensamiento crítico en estudiantes sobre el consumo de este tipo alimentos. Proyecto que se llevara a cabo con estudiantes del grado quinto cuyas edades pueden estar desde los ocho hasta los once años aproximadamente.

Es sumamente importante abordar las problemáticas ambientales desde el mismo consumo de alimentos e indagar que habilidades del pensamiento crítico pueden ser importantes a la hora de elegir un determinado producto, teniendo en cuenta que no es lo mismo los efectos que causan en el ser humano y en el ambiente los alimentos naturales o mínimamente procesados a los alimentos ultraprocesados; ya que estos últimos tienen mayores impactos desde la misma cadena de producción y procesamiento, consumo y disposición de residuos finales de los mismos.

El consumo de alimentos ultraprocesados en la actualidad viene siendo cada vez más frecuente, lo que genera en alguna medida el desplazamiento del consumo de alimentos naturales o mínimamente procesados. Este tipo de alimentos presentan unas características específicas, generalmente son ricos en grasa, azúcar y sodio; igualmente en la industria alimentaria se le adicionan una serie de sustancias para prolongar su vida útil como: emulsificante, los colorantes, saborizantes, estabilizantes, potenciadores, entre otros.

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales fabricadas de sustancias derivadas de alimentos o sintetizadas de otras fuentes orgánicas. Generalmente, contienen poco o nada de alimentos naturales, un alto contenido de grasas, sal o azúcar y bajo contenido de fibra dietética, proteínas, micronutrientes y compuestos bioactivos. (Khandpur et al., 2020, pp. 2).

El consumo de este tipo de productos en general tiene mayor prevalencia en niños y jóvenes, población que está en pleno crecimiento por lo tanto requiere una serie de nutrientes esenciales y proteínas para su desarrollo físico y cognitivo y así mismo evitar la aparición de enfermedades, sin embargo, este tipo de productos no tienen mayor aporte nutricional. Su alto consumo esta mediado por varios factores, dentro de los cuales está el fenómeno de la globalización, la disponibilidad y las campañas publicitarias.

Los atributos comunes de los productos ultraprocesados son la intensificación del sabor, un envasado agradable y atractivo, una mercadotecnia Grupo 4 Alimentos y bebidas ultraprocesados multimedia y agresiva dirigida a los niños y adolescentes, unas declaraciones de propiedades saludables, una elevada rentabilidad, y una imagen de marca y propiedad de empresas transnacionales. (Organización Panamericana de la Salud, 2019, pp. 49).

 Los estilos de alimentación están relacionados directamente con la salud no solo física sino también mental, al llevar una alimentación sana y balanceada reduce el riesgo de padecer enfermedades no trasmisibles favoreciendo la calidad de vida.

La OMS y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF) concluyen que las bebidas azucaradas, los snacks con alta densidad energética y las ‘comidas rápidas’ son causantes de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres. (PAHO/OMS, 2013, párr. 2).

 

Los estudiantes con los cuales se trabajara la estrategia están en la etapa de desarrollo de la niñez, es una etapa fundamental para el desarrollo y el crecimiento; está acompañada de cambios físicos, aumenta su talla y peso, se espera que entre los seis y los doce años los niños duplican su peso corporal debido a que su masa corporal se incrementa, su tejido óseo también, entre muchos otros cambios metabólicos importantes.

Esta etapa también viene acompañada de cambios intelectuales, afianzando el pensamiento lógico, se perfecciona cada vez más las habilidades motoras, a entender aún más la intención de las acciones, aumentan su capacidad de aprendizaje y creatividad, se van instalando algunos hábitos que van a perdurar a lo largo del tiempo.

Tanto para su desarrollo físico como su desarrollo mental influyen varios factores bien sea internos como por ejemplo las predisposiciones genéticas, pero también están los factores externos como por ejemplo interacción con el ambiente, entorno familiar y la alimentación.

La alimentación debe ser balanceada, equilibrada, saludable, que aporte todos los nutrientes necesarios, es decir hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales. Sin embargo, en la actualidad el mundo se enfrenta a enfermedades graves bien sea por obesidad o desnutrición y sus asociadas.

Estas enfermedades tienen relación directa con los hábitos alimenticios que tienen las personas.  Es muy preocupante observar que  los estudiantes de la Institución Educativa Técnica La Voz de la Tierra del municipio de Roncesvalles, presenten un consumo excesivo de comida ultraprocesada, especialmente en horas del descanso, rara vez se evidencia que incluyan otro tipo de alimentos como aquellos denominados “naturales” es decir no consumen frutas, jugos mínimamente procesados, cereales, en fin, sino que por el contrario es muy frecuente las papas fritas, las galletas, las gaseosas, y en general toda la comida de paquete.

Este problema se debe a múltiples factores como por ejemplo la falta de educación ambiental, es un tanto paradójico que al interior de los centros educativos se observen estas problemáticas que son tan relevantes,  sin embargo existen tenciones dentro del mismo ejercicio pedagógico, se supone que estas problemáticas deben ser abordadas y tratadas desde lo educativo, no obstante tenemos una delimitación muy marcada por parte de los direccionamientos del ministerio porque nos debemos regir bajo los lineamientos curriculares, las orientaciones pedagógicas, los estándares básicos de competencia, los derechos básicos de aprendizaje y más frecuentemente las mallas de aprendizaje, este tipo de documentos delimitan tanto el que hacer pedagógico, que el docente busca cumplir para que no existan medidas sancionatorias bien sea por los rectores o las mismas secretarias de educación.

Desde lo educativo a nivel curricular existe otro mecanismo que son los proyectos trasversales dentro de los cuales están los PRAES (proyectos ambientales escolares) regidos bajo el decreto 1743 de 1994

por el cual se instituye el Proyecto de Educación Ambiental para todos los niveles de educación formal, y se fijan criterios para promoción de la educación ambiental no formal e informal y se establecen los mecanismos de coordinación entre el Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio del Medio Ambiente.

Estos proyectos escolares teóricamente pueden llegar a ser una buena alternativa para abordar los diferentes conflictos socioambientales contextuales, sin embargo la realidad de muchas instituciones del país es que tienen un documento que para algunos casos son muy bien estructurados y son la evidencia ante diferentes entes que lo requieran como por ejemplo la secretaria de educación, las corporaciones regionales en fin, el problema radica en la operatividad del mismo, en algunas ocasiones se trabaja de forma disgregada porque realmente no hay un espacio destinado para su diagnóstico, elaboración y mucho menos la ejecución.

Los docentes se enfocan en abordar lo exigido por el ministerio tal y como se mencionó anteriormente y se supone que al ser un proyecto trasversal cada uno lo debe abordarlo desde las diferentes áreas, y desafortunadamente el PRAE se convierte en una “colcha de retazos”.  Se debería establecer unos tiempos puntuales para el proyecto dentro del plan de estudios, es necesario que exista un hilo conductor que rija su puesta en marcha bajo los mismos principios.

Otro ejemplo de las posibles causas del consumo de este tipo de productos es la ausencia del pensamiento crítico siendo este un concepto polisémico,

una reflexión que surgió y se mantiene en la filosofía, en distintas escuelas y corrientes filosóficas, pero se transformó en objeto de estudio de distintos campos disciplinares, en particular de la psicología, la sociología política, la pedagogía y, más recientemente, la didáctica de las ciencias. (Vélez, 2013, p. 1)

Para efectos de este trabajo será entendido como un pensamiento reflexivo, que busca indagar y cuestionar; que está relacionado directamente con conocer los temas, argumentar, la toma de decisiones y la solución de problemas.

Se esperaría que un estudiante que tenga las habilidades que conciernen a este tipo de pensamiento va a tomar mejores decisiones frente a lo que está consumiendo, sabiendo las implicaciones que tiene no solo el consumo sino también la relación que tiene con el medio ambiente y sus impactos.

Otro factor que puede influir es la falta de disponibilidad de alimentos sanos y frescos cada vez más escasos. Esta problemática se relaciona también con las actividades agropecuarias, los campesinos y pequeños productores de frutales, verduras, leguminosas, etc. están expuestos a muchos factores que permiten o no lograr dicha producción.

 Por un lado, están sujetos a las fluctuaciones del tiempo, ya que los periodos que ellos consideraban de verano o invierno según su sabiduría ancestral están cada vez más irregulares, en parte por el cambio climático. Otro factor es lo que concierne a los insumos, ya que cada vez son más costosos y hoy en día si no se abona, se fumiga o demás labores relacionadas con los químicos muy difícilmente se dará la producción.

También influyen los apoyos que tienen los campesinos; en ocasiones son los créditos agrarios en donde finalmente de lograrse la cosecha las ganancias van a quedar en el banco, debido a los altos intereses que se deben cancelar. Otro aspecto es la comercialización, ya que existen una serie de intermediarios que son los que reciben mayores dividendos frente al campesino que es finalmente produce.  Ya para cerrar este párrafo en lo que se refiere a la producción de alimentos frescos, se debe dar una reforma relacionada con el agro en donde se garantice la asistencia en todos los sentidos a los campesinos para favorecer la producción y garantizar la seguridad alimentaria del país.

Continuando con otra problemática relacionada con el consumo de este tipo de alimentos, están los padres como facilitadores, lo que se evidencia en el lugar donde se pretende desarrollar esta investigación, es que ellos prefieren empacar en la lonchera productos ultraprocesados como por ejemplo un paquete de papas y una gaseosa, y no por el contrario un jugo mínimamente procesado, frutas o algo preparado en casa. Muy seguramente es más práctico, además los niños eligen los alimentos de acuerdo con varios estímulos sensoriales dentro de los cuales están los colores, los sabores, olores, texturas e incluso sonidos; en este orden de ideas va a tener mayor prevalencia este tipo de productos que son diseñados para este público en particular.

Realmente no se  dimensionan los efectos que pueden tener estos productos al ser consumidos de manera constante y por periodos prolongados de tiempo, este tipo de alimentos ultraprocesados requieren una serie de aditivos, colorantes, conservante y demás para lograr unas características durante cierto tiempo, como por ejemplo la tartrazina que se define como:

un colorante amarillo que tiene un parentesco químico con la aspirina. Otras denominaciones de este colorante son FD y amarillo 5 o C. Está presente en refrescos, zumos, productos de pastelería, flanes, gelatinas, postres, galletas, derivados cárnicos (embutidos, salchichas), conservas, vegetales, helados y caramelos. Puede producir tos espasmódica, crisis asmáticas en personas alérgicas a la aspirina, rinitis alérgica, picazón cutánea, insomnio o trastornos del sueño e hiperactividad (Muñoz, 2008, p. 10).

No solamente la tartrazina sino también otra serie de sustancias que son peligrosas para el consumo como por ejemplo los ciclamatos y el aspartame, “tres principales ingredientes alimenticios que están reconocidos en EE.UU, Europa y la
mayoría de los países desarrollados como dañinos para la salud.” (Muñoz, 2008, p. 12)

Otra consecuencia son los residuos sólidos que estos impactan a nivel ecosistémico debido a que la mayoría de estos alimentos generan toneladas de residuos dentro de ellos el plástico que demora muchos años en descomponerse y reintegrarse a los diferentes ciclos de la naturaleza.

De lo mencionado anteriormente surge la preocupación por las dinámicas que se generan en torno a la alimentación y sus impactos, en correlación con el objetivo principal se identificará el conocimiento que tienen los estudiantes sobre los alimentos ultraprocesados, su procesamiento, consumo e impactos en el medio ambiente así mismo reconocer las habilidades del pensamiento crítico sobre el medio ambiente para definir los lineamientos conceptuales y metodológicos de la estrategia didáctica ecosistémica y finalmente analizar la relación entre la estrategia y el desarrollo del pensamiento crítico de los alumnos del grado quinto de la I.E.T. La Voz de la Tierra, sobre el consumo de este tipo de alimentos

El marco normativo o legal considerado para esta investigación, especialmente en cuanto a la categoría de alimentos ultraprocesado:

Decreto 2771 de 2008: por el cual se crea la Comisión Nacional Intersectorial para la coordinación y orientación superior del fomento, desarrollo y medición de impacto de la actividad física.

Ley 1355 de 2009: Por medio de la cual se define la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a esta como una prioridad de salud pública y se adoptan medidas para su control, atención y prevención.

Resolución 2092 de 2015: Por la cual se establecen directrices para el funcionamiento de la Tienda Escolar de los Colegios Oficiales del Distrito Capital.

Ley 2021 de 30 julio de 2021: por medio de la cual se adoptan medidas para fomentar entornos alimentarios saludables y prevenir enfermedades no transmisibles y se adoptan otras disposiciones.

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

Muñoz Vivas, F. J. (2008). El riesgo en los niños del consumo de alimentos transformados. Los agentes químicos en los alimentos. Isla de Arriarán, XXXII. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4371469.

 

Vélez Gutiérrez, C. F. (2013). Una reflexión interdisciplinar sobre el pensamiento crítico. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 2(9), 11-39.

 

Khandpur N, Cediel G, Obando A, Jaime PC, Parra DC. (2020). Factores sociodemográficos asociados al consumo de alimentos ultraprocesados en Colombia. Rev Saude Publica, 54(19).

 

Organización Panamericana de la Salud. (2019). Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: ventas, fuentes, perfiles de nutrientes e implicaciones. https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/7698/9789275318645_esp.pdf

Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud. (2013) Consumo de alimentos y bebidas ultra-procesadas en América Latina: Tendencias, impacto en obesidad e implicaciones de política pública. https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2014/alimentos-bebidas-ultra-procesados-ops-e-obesidad-america-latina-2014.pdf.

Normas

Decreto 1743 de 1994.

Decreto 2771 de 2008.

Ley 1355 de 2009.

Resolución 2092 de 2015.

Ley 2021 de 30 julio de 2021.