¿Cómo resolver los conflictos socio
ambientales?
Alvaro
Hernando Cardona González
Estudiamos
el ensayo titulado ¿Cuándo se acaba un conflicto socioambiental?: sobre las
temporalidades, emociones y luchas alrededor de las represas de El Quimbo e
Hidroituango (Colombia), escrito por Nicolás Enrique Pardo Castellanos y
Carol Milena Rocha Otalora, incluido en la Revista Controversia Núm. 224 de 2025.
Lo
hicimos ávidos, por hallar instrumentos para abordar no solo los conflictos
surgidos por el desarrollo de los proyectos hidroeléctricos del Huila, sino
otros, como por ejemplo los generados por la Agencia Nacional de Tierras-ANT adquiriendo predios que traslapan con áreas
protegidas constitucionalmente, para ubicar comunidades indígenas que son
trasladadas lejos de sus tierras ancestrales y que no las ocupaban cuando
fueron declaradas y delimitadas.
Nos
decepcionamos…otra vez. Ya nos habíamos decepcionado con el resultado de los centros
regionales de diálogo ambiental-CRDA, creados en el 2018. Los autores del ensayo,
solo atinan a concluir lo siguiente: “…la
ecología política da
luces sobre la
magnitud de los
conflictos socioambientales; sin
embargo, su mayor
contribución parece estar
en la subsanación de la relación
cultura-naturaleza o ambiente-sociedad, aportando en el entendimiento de la
complejidad y magnitud de estos conflictos
y creando un
puente entre la
génesis de los
problemas, su alcance, reparación, extensión en el tiempo y
los cuerpos humanos y no humanos”. Inentendible, ¿verdad? Traducido, propone
que la ecología política aporte al entendimiento de la complejidad y
magnitud de los conflictos y cree
un puente entre el origen de los
problemas, su alcance y determinar cómo repararse y definir
un cronograma de acciones para hacerlo. El asunto es que el enfoque no ha sido
puesto en práctica, no proponen estrategias y ni argumentan de qué manera ese
enfoque es eficiente para hacerlo. Quedamos en las mismas.
Pero
tienen razón en algo que repetimos mucho en este espacio: los problemas deben
sincerarse. Por eso, creemos que la ecología debe estar presente, pero no
aquella que se deja influenciar por la politiquería; esta y otros factores
distorsionan ver las realidades y con ello avizorar cómo resolver los
conflictos.
Como
otras veces, también, agregamos que se requiere valor (más en un país como este
tan violento, apegado al delito, y que parece que sólo sabe cómo organizar
bandas en vez de equipos) para identificar las causas reales del conflicto y
proponer decisiones.
Un
aporte novedoso: cuando hay una realidad que genera conflicto, hay que olvidar
por qué o cómo se originó, y concentrarse en la solución. Aplazar atender el
conflicto es cómplice de la violencia inevitable que traerá. ¿Cómo logramos
acuerdos?

