jueves, enero 17, 2013


APROXIMACION AL PAPEL DE LA ECONOMIA COMO INSTRUMENTO DE GESTION AMBIENTAL Y PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Publicado por la Universidad Externado de Colombia*

                  

JUSTIFICACION


En la medida en que el crecimiento poblacional ha denotado urbanización, industrialización y la extensión casi ilimitada de la frontera agropecuaria, los hábitats naturales han sido fragmentados, alterados o destruidos con ello poniendo en peligro la capacidad productiva de las naciones, la salud de la población y la existencia de la humanidad misma.

En Colombia la dinámica de crecimiento y concentración poblacional en los últimos veinticinco años, ha generado una fuerte e irresistible presión sobre los recursos naturales y el medio ambiente que pueden ser apreciadas en: cambios significativos en el uso del suelo; mayor exposición de la población a las amenazas naturales debido a la ocupación de terrenos sin aptitud urbanística; incremento desmesurado de la demanda de agua y su potibilización; mayor contaminación del aire, especialmente por aumento del parque automotor; crecimiento desordenado de los centros urbanos; etc.

Aparece entonces que las postrimerías del siglo XX han permitido la redefinición del enfoque en nuestras tendencias de desarrollo.  Parece que a la humanidad no le ha quedado otro camino que admitir que es parte de un sistema preestablecido del que depende toda forma de vida: “La tierra es una pero el mundo no lo es”. (1)

“Los recursos destinados a la conservación y protección del medio ambiente son muy limitados en un mundo donde las necesidades de crecimiento económico y bienestar de una población creciente son apremiantes.  Sin una regulación ambiental efectiva ¿Cómo será la contaminación del aire en nuestras ciudades en el 2007?   ¿Cómo serán nuestros ríos y playas si continúan recibiendo las aguas negras de una población cada vez mayor? 

¿Cómo serán las montañas de basuras de nuestras ciudades en 10 años sin un programa ambiental eficaz y eficiente?  ¿Habrá agua para el consumo y la generación eléctrica durante los próximos Fenómenos del Pacífico?”.(2)

Lo anterior está llevando a la humanidad a ser cada vez más recurrente con el debate sobre el desarrollo sostenible en búsqueda de alternativas para la solución de los problemas medioambientales.  Así vienen descubriéndose alternativas sociales, ecológicas y hasta políticas que generan nuevas inquietudes y debates, los cuales casi todos, tropiezan con la necesidad de relacionarse con la perspectiva económica para justificarse.  Y es que el problema de la protección ambiental fuente al desarrollo, más que un tema ecológico o político parece económico.

Es por esto, que el Sistema Nacional Ambiental - SINA, el Ministerio del Medio Ambiente, las Corporaciones Autónomas Regionales y todos los estudiosos de los temas ambientales han empezado a delinear y sugerir estrategias  de  tipo  económico  sobre  el  entendido  de  que  a  problemas  de costos, instrumentos económicos son los que deben buscarse e implementarse. (2). Por ello merece una aproximación teórica para examinar el papel que juegan las concepciones económicas actuales, como instrumentos alternativos de la gestión ambiental y su incidencia en la definición de cometidos para alcanzar el desarrollo sostenible.

De esta manera este ensayo no pretende concluir que no existen argumentos para imponer exclusivamente el interés ecológico sobre la necesidad del desarrollo. No es, ni llegará a ser la solución a la grave contradicción que se presenta entre desarrollo y medio ambiente. El tema del desarrollo es económico. Así, entendemos por desarrollo,  la tendencia natural de la humanidad y el deseo idílico de todas las naciones para solucionar los problemas de crecimiento. Y hasta que la ciencia y tecnología descubran cómo contar con  recursos para abastecer el aparato productivo sin agotar la base de ellos y su disponibilidad futura, estamos condenados irremediablemente a ver cómo el desarrollo nos destruye. Esta puede ser una reflexión filosófica o simplemente ecológica, pero lo es más económica y ahí se centra este ensayo. Entonces, como este fenómeno del desarrollo ha encontrado en la economía su más cercana intérprete. También ha encontrado en ella el mejor medio de presionar a la ciencia para la búsqueda de soluciones sostenibles.

Encontraremos más acertado afirmar que el desarrollo sostenible debe ser no sólo un marco teórico, científico y social dentro del cual el progreso se concibe posible para estas generaciones, sino un conjunto de instrumentos, entre ellos económicos, que hacen posible el desarrollo de las generaciones actualmente con mayor expectativa de vida, pero más armónico con la naturaleza y que haga factible también el progreso de las nuevas y próximas generaciones.

El concepto mismo de desarrollo sostenible es un concepto técnico dentro de la ciencia económica. Serán muy pocos quienes controviertan que el desarrollo es la razón de ser de la economía como ciencia y el desarrollo sostenible el ideal económico que todos pretendemos. De tal manera visto, es fácil comprender que la aparición de un nuevo esquema en las relaciones entre el hombre y la naturaleza obedece a un desarrollo tecnológico enorme que se encuentra íntimamente unido a un proceso de desarrollo económico y a una transformación de las relaciones sociales imperantes. Esta es la razón de que, el tema ambiental,  aún  en  el  campo jurídico o sociológico, no pueda mirarse aislado del proceso económico; hoy este tema es esencial y exclusivamente económico. Dejó de ser un ideal. En este modelo económico de sociedad de mercado, se busca la explotación de todos los recursos existentes en aras de un desarrollo a cualquier precio, la búsqueda exclusivamente de la rentabilidad, y en otras partes, de la necesidad de sobrevivir es la que genera la utilización irracional y acelerada de los recursos naturales.

Este tema también es importante por su relación con la defensa y conservación del territorio y sus elementos integrantes (recursos naturales) dentro del contexto  geopolítico  y  por lo  tanto de   integración  económica  tan en boga hoy. (3)

 

Dentro de la teoría de la conformación del Estado, se halla que éste está                  compuesto   por  tres  elementos:   la  Nación,  el  Poder   y   el  Territorio.   Si definimos  a  éste último  como el  espacio dentro del  cual la Nación  ejerce el

Poder, encontraremos que el tema económico de los recursos naturales compromete las nociones sobre existencia y seguridad del Estado;  no en vano

hoy son cada vez más los que aceptamos que el Derecho Ambiental se está constituyendo en instrumento necesario para controlar la apropiación de los recursos naturales y el medio ambiente, por lo tanto también es instrumento para la conservación del territorio como elemento indispensable para predicar la existencia del Estado. (4)            

Con las anteriores justificaciones concluimos encontrando que, por un lado, tenemos que generar mecanismos económicos que motiven el uso racional de los recursos naturales, motiven la implementación de tecnologías limpias e incentiven la eficiencia en la asignación de los mismos; y por otro, que hay necesidad de hallar mecanismos que financien la gestión ambiental necesaria para que el Estado administre e intervenga en el uso y aprovechamiento de los recursos, subsidie nuevas tecnologías limpias y accione, cuando sea necesario, por la recuperación y preservación de los recursos naturales y el medio ambiente.

 Dificultades en la aproximación.

Es necesario  mencionar que en el proceso de elaborar este diagnóstico se presentaron dificultades para obtener toda la información requerida.  No existen estudios formales precisos que determinen el impacto de nuestra sociedad sobre el medio ambiente y el estado de los recursos naturales, ni  en el presente ni hacia el futuro, y por lo tanto las metas programáticas son basadas en visiones técnicas e institucionales limitadas a la actualidad y experiencia histórica de las áreas técnicas del Ministerio del Medio Ambiente (tenemos que  reconocer que recogen  el legado del INDERENA) y demás entidades del SINA.  En muchos  casos  los  datos sobre costos de inversión en los múltiples programas, suministrados  por  las diferentes  entidades, son escasos e incompletos, lo cual requirió extrapolaciones que permitieran justamente definir unas posibles metas de mediano y largo plazo ya que consideramos innecesario tratar de medirlas en el corto plazo por estar definidas las estrategias nacionales por lo menos hasta el año 2000.

 Menos nos es posible conocer la  información proveniente del sector privado. Colombia no ha sido receptor apto para las tendencias mundiales en cuanto a la participación económica y política de los llamados grupos “verdes”, conformados por organizaciones no gubernamentales y la llamada sociedad civil, en la definición de los temas ecológicos. Las organizaciones que se cuentan, no son exclusivas para estos temas y aún son muy poco sólidas e influyentes. En el campo político,  excepto  por la conformación de una lista al senado cuya bandera era exclusivamente la defensa del Macizo Colombiano en las elecciones parlamentarias de marzo de 1998, no existe siquiera un movimiento político nacional o regional reconocido, con este propósito

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(1)  WORLD COMMISSION ON ENVIRONMENT AND DEVELOMENT, OUR COMMON FUTURE, Oxford University Press, Londres 1987   
(2) ESTRATEGIA DE FINANCIACION DE LA INVERSION AMBIENTAL PARA COLOMBIA 1998-2007, Documento Ejecutivo, Ministerio del Medio Ambiente,  Santa Fe de Bogotá 1998.
(3) SENTENCIA C-191 de Mayo 6 de 1998. Corte Constitucional. Sala Plena. Magistrado Ponente: Eduardo Cifuentes Muñoz
(4) CONFERENCIAS DE CLASE, profesor Pablo Cáceres, Especialización en Instituciones Jurídico Políticas de Derecho Público, Universidad Nacional de Colombia-USCO, Neiva 1998.     

FUNDAMENTOS BASICOS DE LA DIMENSION ECONOMICA


El tema económico se caracteriza por su transversalidad, es decir su capacidad de influir de manera directa o indirecta en las decisiones de inversión ambiental, estrategias de acción, medidas monetarias, medidas fiscales, etc.; de tal manera y tan compleja, que hay influencia en todos los sectores afectados por la política nacional ambiental. Esta es la razón para entender que cualquier acercamiento al tema de los instrumentos económicos para la gestión ambiental es ambicioso y orienta hacia búsquedas de financiación que no solo contemple el sector responsable SINA, sino que involucre también al sector público no SINA y por supuesto al sector privado. 

También es necesario tener presente, como ya hemos afirmado, que la inversión ambiental, a través de instrumentos económicos eficaces ha de  alcanzar las metas ambientales al mínimo costo haciendo responsables a los actores económicos y sociales que tendrán  la información y los incentivos suficientes para adoptar las inversiones más baratas y efectivas posibles (reconociendo que la efectividad de las inversiones también toca con los costos).  Pero el mayor logro de los instrumentos económicos tal vez sea, que sustituyendo los mecanismos de control y vigilancia, generadores de rechazo y falta de aceptación, hacen posible una mayor inversión y mayor concienciación en la gestión ambiental permitiendo incentivar cambios en los patrones de inversión en el largo plazo, crear mayores beneficios sociales que particulares y desarrollar una financiación eficiente del mejoramiento ambiental. Finalmente así sí es posible la financiación de la inversión ambiental, como parte de la gestión ambiental, la participación voluntaria de las entidades no pertenecientes al SINA y el sector privado, y la sustitución del sistema de control y vigilancia de los recursos,  por demás costoso, por un sistema económico automático y que minimiza costos.

Nos parece afortunado recalcar que, como aceptación de lo anterior, la metodología aplicada por el Ministerio del Medio Ambiente, en el planteamiento de un acercamiento a la financiación de la inversión ambiental para  el  próximo decenio (5)  desarrolló dos líneas  de  análisis  estratégicos:  la inversión directa del SINA y la internalización de los costos ambientales en el sector regulado.   En el primero estudia  el  comportamiento de  las  fuentes de recursos y de sus usos en los programas y entidades del  SINA, identificando aspectos importantes para la toma decisiones  en  este sector;   en  el  segundo, analiza  el  gasto en   inversión  para  el resto de  la  economía  colombiana. Lo lamentable es que el Ministerio no ha previsto nuevos instrumentos diferentes a los de las tasas retributivas y los impositivos, y poco ha hecho por comprometer de verdad la inversión estatal ambiental en subsidiar o favorecer la implementación de tecnologías limpias.

 Para corroborar lo anterior, hemos tomado copia del siguiente cuadro de estimativos de necesidades y sectores de inversión, contenidos en el documento ejecutivo elaborado por el Viceministerio de Regulación y Política, denominado “Estrategia de financiación de la inversión ambiental para Colombia 1998-2007”, que ha sido consulta permanente para esta presentación. (6)

ESTIMACION NECESIDADES DE INVERSION 1998-2007 COMO PORCENTAJE DEL PIB DEL PERÍODO


 




 

 

miles U$98

%PIB

PIB 10 años

1,230,419,226

1

Producción Limpia

8,408,220

0.6834

Ecosistemas Estratégicos

6,392,155

0.5195

Agua total

5,194,489

0.4222

Aguas Residuales

2,175,228

0.1768

Manejo de Cuencas

1,551,449

0.1261

Humedales

1,215,008

0.0987

Política

252,803

0.0205

Meta Investigación

3,905,550

0.3174

Ordenamiento Territorial

3,351,655

0.2724

Biodiversidad

1,858,441

0.1503

Mares y Costas

986,000

0.0801

Bosques

904,902

0.0735

Fortalecimiento  Institu/nal.

771,000

0.0627

Educación Ambiental

515,927

0.0419

Desastres

493,959

0.0401

Residuos sólidos

356,780

0.0290

Mejores Ciudades

105,487

0.0086

Población

72,198

0.0059

Cooperación técnica

67,675

0.0055

TOTALES

33,375,192

2.7125

 

Tendencias mundiales


Admitiendo la enorme e íntima influencia que tienen las tendencias mundiales sobre medio ambiente y desarrollo en nuestro país (no en vano una vez se realizó la Conferencia Mundial de Estocolmo en 1972 se expidió la Ley 23 de 1973 y una vez se preparó la agenda de Río se incluyó el concepto de sostenibilidad en nuestra Carta de 1991) es dable considerar las tendencias mundiales frente al tema de los instrumentos económicos.

Esto nos permitirá además entender con mayor facilidad los temas que más adelante trataremos sobre límites a la dimensión económica hacia la protección ambiental  y la mención de las herramientas más aceptadas para la protección ambiental.


   1.     Mayor utilización de conceptos económicos y de racionalización


 La tendencia principal es la de implementar instrumentos económicos como impuestos, estímulos, tasas, gravámenes y contribuciones con la misión de cambiar el comportamiento de los agentes que causan la contaminación del medio ambiente. Hacen énfasis en las contaminaciones desde la fuente apoyados también en la distinción de los productos sobre el beneficio ecológico que su adquisición trae.

2. Disminución de la inversión oficial


Gracias al logro de la conciencia colectiva sobre la necesidad de racionalizar el uso de los recursos naturales y la acogida de las empresas en el cumplimiento de las metas ambientales, la tendencia es a disminuir la inversión estatal sustituyéndola por la privada.

3.     Presión de la banca multilateral y bilateral


Cada vez en mayor medida, los organismos de crédito mundial condicionan el acceso a sus portafolios sobre la excusa de implementar medidas que disminuyan la contaminación o estimulen la conservación de ecosistemas.

También  ha  sido estrategia  de las entidades  financieras multilaterales incluir en todo el  portafolio de  préstamos,  criterios de  asignación  ambientales, que pueden ayudar a evitar que los proyectos para el desarrollo (en especial los de infraestructura) tengan impactos negativos en el medio ambiente; y  finalmente, está considerando incluir dentro de ellos, el apoyo financiero para adelantar programas de saneamiento, reforestación y empleo sostenible considerando como parte de pago el beneficio colectivo al medio ambiente global.

4.     Privatización del tema ambiental


La privatización de empresas dedicadas al tratamiento de aguas residuales domésticas e industriales; la implementación voluntaria de mecanismos de producción sostenibles y el surgimiento de los llamados “mercados verdes” están presionando el cambio hacia tecnologías limpias y a consideraciones ecológicas para regular el mercado.

 La participación privada en la infraestructura ambiental de aguas residuales, residuos sólidos y reforestación agrega un socio a la inversión directa del Estado y racionaliza los costos de la operación y gestión de la infraestructura gracias a la mayor eficiencia con la que generalmente opera el sector privado.

 

5. Mayor participación de organizaciones no gubernamentales, de la hoy llamada  sociedad civil y comunidad rural


Tal vez una consecuencia de la anterior tendencia mundial comentada es la de que han surgido fuertes organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, incluso en forma de partidos políticos, que abogan por una reglamentación más sincera y efectiva por la conservación y la recuperación del ambiente. Especialmente en Europa la  sociedad civil, las comunidades de base y las fundaciones y clubes de amigos “verdes” se han conformando como nueva  fuerza política y financiera con impactos efectivos sobre la protección ambiental. Su importancia radica en que no solo son parte del mecanismo social de concienciación en el tema ambiental, sino fuerza considerable para legislar a favor de la conservación.
 
Etapas a considerar en el manejo de los Recursos Naturales

Existen unas etapas en el manejo de los recursos naturales, para comprender cuáles serán los instrumentos económicos indispensables para alcanzar una eficiente  gestión   ambiental.  Estas  etapas   en  verdad  son   momentos   que


consideramos afortunados para ocuparnos sistemáticamente en determinar cuáles son los costos que debemos sufragar para no solo lograr el cometido en


la gestión, sino los instrumentos a nuestro alcance que provean los recursos necesarios para ése propósito, como  son:


Primera etapa:  La de extracción y tratamiento. Esta etapa o momento tiene que ver con el apoderamiento del recurso natural (es decir el momento y forma como se obtiene de la naturaleza), el tratamiento  del mismo (recurso agua para consumo humano) o la transformación  que se hace de él (por ejemplo en el caso de la madera) para beneficio del hombre.

Segunda etapa: La de uso o distribución.  Este momento llama a reflexionar sobre el destino que tiene el recurso ya útil y valioso para la economía; sobre si el consumo es inmediato o no, y si se destina a su vez como insumo  o agregado de algún otro bien. (7)

Tercera etapa: La de transformación.  Es el momento final del proceso lógico actual del recurso natural que tiene un interés económico para el hombre.  Aquel donde el recurso natural deja de serlo, donde después de ser consumido o tratarse como insumo, genera un residuo o una emisión.

Detenerse en cada una de estas etapas, supone concluir en la complejidad del tema abocado dado que cada una exige reflexiones diversas acerca de los costos  generados   por   el  simple  uso  o  contaminación   ambiental;  y,   por

supuesto, estas reflexiones concluyen con otras, respecto a determinar cuáles serían los instrumentos  económicos internos o externos (que nos exige no solo la globalización de la dimensión ambiental sino económica) óptimos para incentivar la participación de la sociedad toda en la gestión ambiental y para costearla.

En otras palabras, tal como lo hemos venido afirmando, por un lado se trata de reconocer la necesidad de contextualizar el tema del medio ambiente y desarrollo    sostenible    con    la   ciencia   económica,   y    por   otro,   como consecuencia de ello,  de   hallar   estrategias  económicas  que hagan posible obtener la calidad ambiental deseada al mínimo costo posible,  motivando al Estado y a los particulares a implementar tecnologías y acciones en favor de una producción más limpia y a comprometer presupuestos para la preservación o recuperación de los recursos naturales y el medio ambiente.

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(5) SUPRA 2. Pags. 1 y 2.
(6) SUPRA 2. Anexo 3 del documento.          
(7) LA PRODUCCION NACIONAL Y SUS EFECTOS MONETARIOS, Carlos Uribe Garrós, Universidad Externado de Colombia, Bogotá 1982. 

ECONOMIA HACIA LA PROTECCION AMBIENTAL

Una de las mayores lecciones que nos deja el repaso de las tendencias mundiales dentro de la diversión económica del medio ambiente, es la de reconocer que, mientras que las perspectivas ecológicas resaltan el valor del medio ambiente, el desarrollo económico puede jugar un papel insustituible en el mejoramiento ambiental.  Por entender mejor  ese valor, lograr cuantificarlo y saber buscar los mecanismos  para sufragarlo o minimizarlo.

Desde la Declaración de Estocolmo(8)  se estableció la importancia y necesidad de la dimensión económica para el desarrollo sostenible; incluso es dable entender que los Principios 4, 8, 11 y 14 de la Declaración(9) persiguen el propósito de integrar las nociones de medio ambiente y desarrollo a través de la dimensión económica.

Entonces el desarrollo económico puede llegar a "entender" que el valor del medio ambiente debe estar determinan los procesos productivos mediante una internalización de lo que podemos llamar "costo ambiental" causado por la contaminación causada en ése proceso y por el valor de la restauración o compensación.  Incluso creemos que este costo ambiental también está determinado por el valor de sostenimiento de la autoridad ambiental que se ocupa del control y de la restauración en sustitución del productor  (este componente del costo ambiental) podría denominársele costo administrativo ambiental).

Y no ha sido el único espacio multilateral que ha incluido declaraciones conjuntas y generales sobre la necesidad de converger el medio ambiente con consideraciones sobre desarrollo y economía. El Acta Final de Helsinki de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación de Europa - CSCE(10), es un buen ejemplo. En esta Conferencia se establecieron regulaciones para el control de la contaminación del aire, del agua, del medio ambiente marino y otros recursos, y reguló la cooperación entre los Estados suscribientes de Europa para la investigación, el monitoreo y la valoración de los cambios ambientales. Allí se afirmó: “...que la experiencia ha demostrado que el desarrollo económico y el progreso tecnológico deben ser compatibles con la protección al medio ambiente y con la preservación de los  valores históricos y culturales; que el daño al medio ambiente se evita mejor con medidas preventivas; y que el equilibrio ecológico debe ser preservado en la explotación y manejo de los recursos naturales.” 

En el ámbito regional, el Tratado de la Cuenca del Amazonas(11) se refirió a la relación entre ecología y economía de esta manera en su preámbulo: “...con el fin de alcanzar un desarrollo integral de sus respectivos territorios Amazónicos, es necesario mantener un equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación del medio ambiente.”

Otra referencias más particulares, son aquellos de las instituciones multilaterales para el fomento. Por ejemplo, en 1980 se adoptó la Declaración de los Bancos de  Desarrollo  Multilateral  sobre  Políticas Ambientalistas  y  Procedimientos

Relacionados con el Desarrollo Económico(12) donde se expresó la creencia de que  “...a largo plazo la protección ambiental al igual que el desarrollo económico y social no solamente son compatibles sino también interdependientes y mutuamente fortalecientes” y que “...las instituciones internacionales de ayuda para el desarrollo tienen, junto con sus gobiernos miembros, una responsabilidad en asegurar la sostenibilidad de las actividades de desarrollo económico financiadas por ellas.”  

Todo esto ha supuesto la sustitución de los llamados instrumentos de comando y control, fundamentados en el establecimiento de normas de intervención directa que todos los usuarios deben cumplir independientemente del costo generado o capacidad del usuario, por instrumentos económicos fundamentados en la minimización estimulada de los costos de los usuarios.

Ahora, siendo la economía una ciencia que está sujeta a ciertas reglas, frente al mejoramiento ambiental también es preciso definir las facetas dentro de las cuales podemos aplicarla como instrumento. Básicamente tendremos que entrar a considerar: que los temas ambientales pueden ser definidos en términos económicos; que, en consecuencia, los instrumentos económicos pueden ser usados para alcanzar cometidos ambientales y; que también hay que admitir límites a la dimensión económica de lo ambiental.

Definición económica de los temas ambientales

Cuando se pretende describir la crisis mundial y dentro de ella la difícil situación del inventario y acceso a los recursos naturales, se hace con apoyo en patrones  económicos (podíamos decir hoy “de las fuerzas del mercado”). Si la pérdida  del medio ambiente puede por lo menos ser contabilizada, muy seguramente el inicio del proceso hacia el desarrollo sostenible se habrá dado.  Hacer la presentación diciendo quienes  (economistas encabezados por José V. Zapata Lugo(13) sostiene que hay métodos para identificar el daño ambiental mencionarlos y luego explicarlos).

Uno de los métodos que puede ser utilizado para identificar el daño ambiental que está siendo asumido por la sociedad como un costo social o una externalidad del proceso productivo, es el análisis marginal. Es decir, que la contaminación puede ser reflejada marginalmente. Si el ambiente puede absorber cierto grado de contaminación, eso significa que, marginalmente, hasta cierto grado, una unidad de contaminación no tendrá efectos ambientalmente negativos para la sociedad que no deberá invertir (costo) para recuperar  ésa  contaminación.   Por  otro  lado   podemos  considerar  el  costo

marginal por el control de la contaminación. Este indica que hay un punto adicional del cual cada reducción adicional de una unidad de contaminación, implica mayor costo económico para luchar contra la contaminación sobre el beneficio que pueda derivarse de ésta. Así marginalmente el costo de la producción aumenta por aumentar el costo de “recuperación social” de la contaminación que el ambiente no puede soportar.

Otro de los métodos para identificar el daño ambiental como externalidad del proceso productivo, es el análisis costo-beneficio. La evaluación se hace mediante la comparación del valor presente de todos los beneficios esperados considerando todos los costos esperados. En otras palabras, una vez la comparación de costos ha sido llevada a cabo para establecer la solución más económica, las otras soluciones son descartadas como costos de oportunidad. El inconveniente de este método es que en algún caso se presentará que el medio ambiente sea puesto (como hoy) en segundo lugar, por considerar un mayor beneficio.

Una  tercera  alternativa  es  la  que  han denominado(13)  como  de  análisis  de costo-efectividad. Está entrelazado con el tema de los costos sociales porque recomienda que, dadas varias opciones, se adopte la de menor costo sin evaluar el análisis de los beneficios.

También la definición económica de los temas ambientales nos permite entender la pérdida ambiental como una asignación ineficiente de los recursos.

Por ejemplo, si hay escasez de material de arrastre,  la economía recomienda reasignarlo (a través de los permisos que otorgan las Corporaciones Autónomas Regionales) con el fin de maximizar  los beneficios.

Mediante cada una de las soluciones mencionadas, los temas sobre el medio ambiente son resaltados por la teoría económica. Y al ser esto posible, se hace una contribución al entendimiento y logro del desarrollo sostenible. La economía también ha elaborado una serie de herramientas que buscan la reducción de los efectos negativos al medio ambiente.

Pasos económicos hacia la protección ambiental.

La crisis ambiental, como tema de debate, está siendo cada vez más recurrida.  Eso ha traído consigo un aspecto positivo y es que ha propiciado la búsqueda de otras variedades de soluciones diferentes a las ecológicas, porque se ha concluido que no es suficiente considerar esta perspectiva de los problemas que enfrenta el medio ambiente.

La alternativa lógica, y en boga hoy, para sustentar el desarrollo sostenible es la teoría económica.  Como tal supone:  un paso de identificación y diagnostico: otro paso de definición de instrumentos y herramientas de acción;  y otro de delimitación del alcance teórico.

Para la protección ambiental entonces, la teoría económico define  tres pasos ineludibles que la hacen posible.

Herramientas económicas para la protección ambiental

Como en cada faceta de su ciencia, los estudiosos de los temas económicos al abocar la problemática ambiental proponen instrumentos monetarios, fiscales y  de  mercado  de  todo  tipo  como  alternativas  posibles  en  el  cometido de proteger el medio ambiente como necesidad del desarrollo. Estos instrumentos los podemos agrupar bajo tres títulos:

1. Regulaciones económicas

Propiamente las intervenciones del Estado o sus agentes en las actividades privadas. Todos los instrumentos económicos requieren de un marco mínimo legal que permita su operación. Por lo tanto este marco de ordenes y controles establecen regulaciones que toman en cuenta la teoría económica. El establecimiento de impuestos es solo un ejemplo; a través de ellos se puede limitar el daño ambiental. Como es prudente observar a grandes rasgos cómo es que en Colombia se ha trabajado en este aspecto casi como única alternativa si no fuera por lo que se viene haciendo con las tasas, nos detendremos en el capítulo final sobre este tema.

“Una interesante opción económica que ha aparecido en los instrumentos legales internacionales, ha sido la de –la contabilidad nacional- a través de la cual el Producto Nacional Bruto (PNB) refleja la degradación o el deterioro de los recursos ambientales. Esta opción corresponde, a nivel estatal, a lo que ha sido usado en el nivel industrial como valoración de costo total. El hecho de que la tradicional contabilidad PIB no tenga en cuenta los costos ambientales ha llevado a que existan falsos indicadores de bienestar económico.” Sic.(14)

2.     Mecanismos de mercado

No es otra cosa que el efecto de la competencia reflejada en los costos ambientales. Viene como idea de la industria, la que es especialmente receptiva a la idea de mercados en competencia que reflejen los costos del deterioro ambiental.

Hoy lo que está en boga, especialmente luego de la caída de las planificaciones centralistas de Europa del Este, es aceptar que los mecanismos del mercado han probado ser mucho más efectivos que los sistemas administrados por el Estado. Es interesante ver cómo estos mecanismos operan mejorando la protección ambiental en el desarrollo de tecnología ambientalmente amigable. Se ha afirmado que si la competencia es una cuestión  de  innovación,  cualquier  mecanismo  de  mercado  que  busque   el control de la contaminación, debe ser un incentivo para mejorar continuamente la tecnología de control de la contaminación.

Es interesante conocer por ejemplo cómo opera en Alemania el llamado “punto verde”, que es una marca creada para algunos productos elaborados con tecnologías limpias y que permite al usuario adquirente escoger frente a otros productos y en algunos casos, autoriza al portador de esos envases, a que el proveedor se los reciba para el reciclaje.

3. Mecanismos autoreguladores

Ya es el paso ideal de la economía, donde la concientización de muchas empresas sobre su responsabilidad en el control ambiental las motiva a implementar medidas de beneficio general relacionadas con el medio ambiente. Así la base de este método está en admitir  que las fuentes de producción están en capacidad de autoregularse de tal manera que combinan sus intereses particulares con los de la comunidad.

Vale sí reconocer que además detrás de muchas empresas autoreguladoras persiste el simple afán de enriquecerse; sus intenciones autoreguladoras no son otra cosa que la conciencia de establecer costos reales de producción involucrando el factor de costo ambiental implícito en cada actividad.

Límites de la dimensión económica

Durante todo este ensayo, no hemos hecho otra cosa que justificar plenamente el debate sobre el medio ambiente y desarrollo bajo la óptica de la ciencia económica y de identificar algunos de sus instrumentos. Sin embargo también es necesario admitir que esto implica admitir límites en sus métodos; algunos de esos límites son:

1. La noción de costo social sigue siendo subjetiva

Cada miembro del entorno social valora el daño ambiental de una forma diferente. Además, según el instrumento económico empleado, la valoración entra en conflicto con los intereses particulares. Impide una valoración acertada del daño e impide unificar la estrategia de control.

 2. La noción de “costo-beneficio” no siempre es adecuada para medir el daño ambiental

Ya lo habíamos expresado, cuando veíamos el método de “costo-beneficio” para la valoración del daño ambiental que su principal defecto es que en un momento determinado relegará el costo ambiental por el beneficio. Adicionalmente presenta el inconveniente de que muchos problemas ambientales ocurren a mitad del proceso de producción y es difícil su medición.

3. La protección ambiental no puede relegarse a los mecanismos más baratos

El ideal es que se apunte a la obtención del más alto beneficio colectivo a través de la mejor inversión posible. Cuando no se internalizan los costos ambientales a los de producción, es la sociedad toda las que los termina subsidiando.

4. Imposibilidad de valorar algunos recursos

No siempre es fácil darle un valor a un recurso natural para determinar el costo. No es solo la determinación del valor sino también el determinar los recursos involucrados en los procesos productivos (la elaboración del inventario natural del país se le encargó al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales - IDEAM). Esto se presta también para subjetividades.

5.     Imposibilidad de establecer las causas de los daños ambientales

Especial dificultad se encuentra cuando los daños son múltiples o se trata de establecer mecanismos de intervención del Estado ya que en algunos casos no es posible establecer la causa del daño ambiental y por tanto imposible determinar el agente.

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(8) DECLARACION SOBRE EL MEDIO AMBIENTE HUMANO, Organización de las Naciones Unidas, Estocolmo 16 de junio de 1972.
 
(9) El Principio 4 establece que: “El  hombre tiene una especial responsabilidad de salvaguardar y manejar sabiamente el legado de  la vida silvestre y su hábitat, los cuales se encuentran ahora en grave riesgo debido a una combinación de factores adversos. La conservación de la naturaleza, incluyendo la vida silvestre, debe, en consecuencia, ser  tenida   en consideración  al momento de planear  el  desarrollo  económico.”  Ibid.  El Principio 8 declara que: “El desarrollo económico y social es esencial para asegurar una vida favorable y un medio ambiente funcional,  y  para  crear las condiciones necesarias –en el planeta- para el mejoramiento de la calidad de vida.” Ibid. El Principio 11 declara:  “Las políticas  ambientales  de todos  los Estados deberían mejorar  y  no  afectar  adversamente  el  potencial  de  desarrollo  presente  y  futuro  de los países en vías de  desarrollo, así como tampoco deberían ellos estorbar la consecución de mejores condiciones de vida para todos, y los Estados y organizaciones internacionales deberían dar los pasos apropiados con miras a lograr acuerdos para acceder a las posibles consecuencias económicas nacionales e internacionales que resulten de la aplicación de las medidas ambientales.” Ibid. Finalmente el Principio 14 establece que: “ La planeación racional constituye una herramienta esencial para reconciliar cualquier conflicto entre las necesidades de desarrollo y la necesidad de mejorar el medio ambiente.” Ibid.
 
(10) CONVENIO DE HELSINKI – CONFERENCIA SOBRE SEGURIDAD Y COOPERACION EN EUROPA, Helsinki agosto 1 de 1975.
 
(11) TRATADO DE BRASILIA PARA LA COOPERACION AMAZONICA, Brasilia julio 3 de 1978. Sus miembros exclusivos son Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela.
 
(12) MULTILATERAL DEVELOPMENT BANKS DECLARATION ON ENVIROMEN POLICIES AND PROCEDURES RELATING TO ECONOMIC DEVELOPMENT, New York febrero 1 de 1980.

(13) DESARROLLO SOSTENIBLE –MARCO PARA LA LEY INTERNACIONAL SOBRE EL MEDIO AMBIENTE, José Vicente Zapata Lugo, Ediciones Librería El Profesional, Pág.33; Santa Fe de Bogotá 1997. 

(14) SUPRA 13. Pág. 37.
Comparendo Ambiental para infractores de aseo y recolección de escombros
El Gobierno Nacional instauró en todo el país la aplicación del Comparendo Ambiental a los infractores de las normas de aseo, limpieza y recolección de escombros. El mecanismo quedó consagrado en la Ley 1466 del 2011, que fue sancionada por el Presidente de la República y que tiene por objetivo es crear e implementar un instrumento de represión (sanciones económicas) y de cultura ciudadana (sanciones pedagógicas), para contribuir con  la adecuada recolección, conducción, manejo y disposición de residuos sólidos y escombros, previendo la afectación del Medio Ambiente y la salud pública.
La nueva ley establece, nuevas responsabilidades para los concejos distritales y municipales ya que éstos tienen un año de plazo para reglamentar el Comparendo Ambiental, con el apoyo de las corporaciones autónomas regionales. También tendrán la responsabilidad de organizar la actividad del reciclaje y fomentar la asociatividad entre las personas dedicadas a esta labor.
Las corporaciones autónomas regionales deberán ofrecer un acompañamiento técnico a los municipios de su jurisdicción en el diseño, implementación y operación del comparendo y, en nuestro criterio, asegurarse que estas normas municipales, bajos los principios de armonía regional, gradación normativa y rigor subsidiario (Artículo 63 de la Ley 99 de 1993) se ajusten a las normas hoy vigentes. Igualmente nos parece que los entes corporativos, es decir las corporaciones, dar el  impulso necesario para que estas disposiciones sean conocidas por los ciudadanos y puedan implementarse. Una cosa es la norma y otra ponerla en práctica. Y así lo establece esta nueva norma cuando dice, respecto del papel de las CAR: “Para este fin, establecerán dentro de sus planes de acción un programa de apoyo a la implementación del comparendo ambiental”
Además, las alcaldías y los concejos tendrán la responsabilidad de organizar la actividad del reciclaje, incentivar la cultura de separación en la fuente y estimular a la sociedad a entender y proteger la actividad del reciclaje y la recuperación ambiental dentro de su jurisdicción.
Queda claro que el propósito del gobierno es aplicar los instrumentos legales para proteger desde la fraternidad social y la recuperación ambiental a las personas que trabajan en la actividad del reciclaje, excluyendo el ejercicio arbitrario de la facultad sancionatoria frente a la población vulnerable y garantizando plenamente el derecho al trabajo. Sin embargo también la norma nos parece clara respecto de la corresponsalía de estas organizaciones en cuanto a que deben ejercer tal actividad de manera eficaz, limpia y legal; quiere decir que deben organizarse de veras a la luz de la normatividad colombiana.
Desde esta columna criticamos es que este Decreto haya quedado corto en muchos aspectos y que no haya unificado la normatividad existente. En todo caso también es una oportunidad para que, más que los municipios, las ciudades resuelvan un grave problema urbano: el manejo y disposición de los residuos sólidos. Porque estamos crudos, y tanto, que tenemos muchos y variados conflictos sociales entre poblaciones que ya están rechazando que las disposiciones se hagan en sus territorios.


lunes, noviembre 12, 2012



Contralorías, ambiente y responsabilidad
 
Nuestra Constitución Política establece dos expresas obligaciones para la Contraloría General de la República en relación con la protección del ambiente natural colombiano. Obligaciones que en los distritos, municipios y departamentos corresponde a las contralorías territoriales donde las hubiere. La primera de estas obligaciones es que le corresponde ejercer la función fiscal del Estado fundada en la valoración de los costos ambientales.

En otras palabras, lo que deben hacer las contralorías es ejercer vigilancia sobre todos los niveles del Estado, estableciendo si, los bienes que se les confiaron (entre ellos los bienes de la naturaleza) no sufrieron menoscabo en su valor de manera injustificada. Así si una corporación autónoma regional, por ejemplo, tiene dentro de sus funciones administrar los recursos naturales renovables en su jurisdicción  y al cabo de un ejercicio fiscal dichos bienes disminuyen en cantidad, disponibilidad o valor, alguien tiene que responder; sencillamente ésa corporación no cumplió con su función causando un detrimento que alguien debe cubrir.

La segunda de las obligaciones que tiene la Contraloría General en relación con el ambiente, es que debe presentar al Congreso de la República un informe anual sobre el estado de los recursos naturales y del ambiente. Por lo tanto, igual deben hacer las contralorías territoriales a los concejos y a las asambleas. Esto significa, que deben asegurar un inventario de los bienes naturales que engrosan la riqueza nacional y vigilar porque ésta no mengue en la gestión fiscal de las entidades y funcionarios encargados de administrarla.
 
Como se han planteado las cosas, de nada sirve que las contralorías sigan señalando posibles responsables de detrimentos patrimoniales del Estado, si no pueden establecer que dichos perjuicios son causa de ineficientes administradores. ¿Cuánto perdemos si nuestros bosques, aguas y fauna se deterioran o menguan?¿quiénes son responsables de que eso suceda?
 
En Colombia estamos rezagados en la discusión sobre la responsabilidad fiscal derivada del daño y la administración ineficiente del ambiente. Es no solo muestra de que los funcionarios son incompetentes y, más, cómplices del grave daño del más importante patrimonio nacional. O ¿por qué los estadounidenses en las negociaciones del TLC lo primero que exigieron fue que cediéramos en la posibilidad de patentar especies de flora y fauna?
 
Las universidades Externado y Cooperativa vienen contribuyendo de diversas maneras al debate sobre la responsabilidad fiscal. En varios encuentros académicos y en algunas publicaciones jurídicas, ya se han empezado a plantear estos interrogantes. Pero hay mucho por hacer aún. Por ejemplo, ¿una persona que es beneficiada de una concesión para usar un recurso natural debe responder fiscalmente cuando por su culpa o dolo el recurso se desperdicia? Porque a ella se le ha confiado el recurso...la gestión fiscal.


Contradicciones de la biodiversidad nacional

 Colombia es un territorio privilegiado. Lo es en varios aspectos. Uno importantísimo, es que está rico en diversidad de vida, mejor conocida como biodiversidad.

Aparece una contradicción: esta, la inmensa diversidad que caracteriza nuestro territorio que se contrapone contra la irracional extinción masiva de especies vivas por el hombre colombiano. Y no debe parecer extraño, cuando también somos capaces de destruirnos entre nosotros, asesinando o secuestrando, que seamos capaces de matar plantas y animales (seres vivos, con células como las nuestras) sin ninguna misericordia.

En otra columna lo dijimos, en nuestro país y en todos los ricos en diversidad de vida, esto sucede en parte producto la compleja historia biológica, geográfica y social de cada pueblo.

En el caso colombiano la diversidad natural no se encuentra homogéneamente distribuida y no hay una forma única de medirla aunque para ello existan métodos cuantitativos.

Colombia, que cuenta con un alto porcentaje en cuanto a diversidad de especies; por ello es considerado como uno de los países biodiversos de Suramérica menos conocido, ya que, a pesar de su abundancia en flores y a que sus plantas representan probablemente el grupo más rico de su biota, no ha sido muy difundido todo el conocimiento científico que se ha obtenido de las investigaciones realizadas en él. Se ha estimado que tiene entre 45 y 55 mil especies de plantas, número muy alto para un país de tamaño intermedio, si se considera que África contiene cerca de 30 mil especies y Brasil que cubre una superficie 6.5 veces mayor que Colombia tiene 55 mil especies.

La lista de mamíferos incluye 367 especies de existencia confirmada, lo cual es más del 7% del mundo. Con sus 1.721 especies de aves, es considerado el país del mundo con más especies, las cuales corresponden a cerca del 20% de todas las especies del planeta. Los bosques primarios representan la mayor parte del área del país pero estas zonas han disminuido rápidamente a causa de la necesidad de incorporar nuevas tierras a la agricultura y ganadería; tal vez estamos perdiendo entre el 1 y el 2% del bosque tropical al año y de continuar así, en 40 años ya no quedará nada de ellos. La conservación es algo más que mantener en buen estado un recurso; es permitir otras formas de vida. Incluida la humana, que depende y está relacionada con las otras.

El derecho ambiental colombiano

Cada tanto, se reavivan los debates sobre el papel del Estado en el logro del modelo del desarrollo sostenible que Colombia adoptó con la Constitución Política y en cumplimiento a las recomendaciones de la Comisión Mundial por el Medio Ambiente y Desarrollo de 1987. Y ése debate se hace por supuesto, con mayor veras y altura en el escenario de la ciencia jurídica: el Derecho Ambiental.

Cabe recordar que gracias a la Ley 99 de 1993 y a los decretos reglamentarios que se dictaron posteriormente, se reorganizó todo el sector público encargado de la política y gestión ambiental. Sector que, juntos con las políticas, normas y recursos y con la participación de los ciudadanos, conforman el Sistema Nacional Ambiental - Sina,  del que tanto hemos hablado en nuestras columnas. Por el Sina también se entiende el aglutinamiento de las entidades e institutos dedicados a la política, regulación y ejecución ambiental en Colombia y de sus acciones en favor de la conservación y de la recuperación ambientales nacionales.

Todo esto se desarrolló bajo postulados de descentralización administrativa y  participación ciudadanas.

Por todo lo anterior, es que el Derecho cumple un papel fundamental en aportar a ése logro del modelo de desarrollo adoptado basado en sostenibilidad, y lo hace desde la rama Ambiental. Y no porque todo este andamiaje institucional se logra con normas, sino porque son las normas las que aseguran la convivencia social. ¿Y cómo no en el caso de lograr la conservación y la recuperación ambiental? Si bien se ha dicho por la Corte Constitucional misma, que desde la expedición del Código de los Recursos Naturales Renovables (Decreto 2811 de 1974) surge en Colombia un verdadero Derecho Ambiental, una rama de la ciencia socio jurídica especializada, hoy pocos dudan que una compilación normativa especializada sea tan profusa en Colombia y haya tenido tanto avance como ésta, sino que es tal vez el más transversal conjunto de normas existente.

Pero para el lector lego, vale una advertencia. Derecho, no es un conjunto de normas. El Derecho, es una ciencia social, fundamental, que se ocupa de estudiar el origen, evolución y aplicación de las reglas de conducta (todas, de cualquier índole) que una sociedad adopta para convivir. Por ello social. Por ello fundamental.

De tal manera, amigo visitante de elambientalista que el Derecho Ambiental, una rama de ésa ciencia, se especializa en todo lo que garantiza la armonía y consenso de la sociedad colombiana alrededor del medio ambiente y los recursos naturales que de él hacen parte.

Y si aceptamos que el mayor reto actual de la humanidad, ni más ni menos, es garantizar un planeta vivible, entonces importante que el derecho ambiental y ahora entendido como un pacto global, exista, se fortalezca y prevalezca.

Todas las instituciones públicas y privadas deben esforzarse por apoyar el papel que cumple el Derecho Ambiental. Apreciarlo y velar porque cumpla su cometido es no poca cosa. Está en juego mucho más que progreso, sobrevivir, lograr la paz; está en juego la posibilidad de que la humanidad tenga futuro.

Este es un llamado para esta región a la que la naturaleza le está pasado hace rato su cuenta de cobro y dejando estela de desolación, tragedia y más y más pobreza. Se está rompiendo la convivencia, cuidado.

 

Cambio climático y agua

Después de la reunión de expertos de la Organización de las Naciones Unidas sobre cambio climático realizada en Paris (Francia) el 1 de febrero de 2007, se determinó que sólo quedaban diez años para que entre todos podamos frenar la catástrofe ambiental  y climática que se avecina, como consecuencia de las variaciones de la temperatura global del planeta y los efectos que ello trae. Diez años que están próximos a cumplirse.

La tarea de detener la tendencia y recuperar el ambiente de la que unos denominan la “Tierra-casa”, es monumental y está a cargo no solo de políticos y  empresarios; así que lo que cada habitante de la Tierra haga en contra de  los fenómenos que generan Cambio Climático es clave para salvarla y de paso salvar nuestras vidas y las de  las futuras generaciones.

Y la mayor preocupación radica en el agotamiento del más importante de los recursos: el agua. En efecto, Colombia es hoy la cuarta nación más rica en recurso hídrico en la Tierra después de Canadá, Rusia y Brasil. Sin embargo nuestro país no escapa a las angustias de su población por garantizar más y mayores fuentes de agua consumible. Por ello la necesidad de conocer, aplicar con mayor rigor y seriedad y revisar la normatividad vigente aplicable frente a las necesidades de acceder al agua. Y hoy es más urgente hacerlo, pues además de las tradicionales causas de deterioro del recurso hídrico, tales como la tala indiscriminada de bosques, la colonización desordenada, la urbanización causada por fenómenos de desplazamiento por violencia o fenómenos culturales, el aumento de vertimientos sin control, el aumento de residuos sólidos, entre otros, ahora se avecina una nueva era de explosión demográfica que algunos, como el profesor Giovanni Sartori, predicen acabará con el mundo civilizado poco después del año 2100.

La educación y divulgación sobre la importancia de los recursos naturales y los elementos naturales (como distingue nuestro Código de Recursos Naturales) parece que no ha sido suficiente para lograr reducciones significativas en la demanda irracional del agua, pese a que parezca que ciudades como Bogotá lo vienen haciendo paulatinamente. Por eso hay que implementar otras estrategias.

Algunos han propuesto que se incluya el agua, como recurso natural renovable, y recurso al fin y al cabo,  en el mercado y mediante mecanismos de libre oferta y demanda, como en Chile, lo cual es en muchos casos probado que no alcanza su propósito, entre otras razones porque la valoración económica es una metafísica.

Llegó la hora de aportar desde todo sector de la sociedad para una solución. Desde el político, desde la escuela, desde la discusión presupuestal, pero también en los púlpitos y en los hogares. Como se discute hoy en las esferas socio jurídicas: las preocupaciones ambientales llegaron para quedarse y ello transformará toda la humanidad; aquí este problema no distingue entre sur y norte, entre judíos o cristianos o musulmanes. El problema es uno y afecta a todos. Incluso a esta columna, que a veces siente arando en el desierto con la calidad de “líderes” que tenemos, y con la desidia de muchos, que aún leyendo estas líneas no logran concientizarse de que este problema también es de ellos. Nos toca a todos.
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Nos gustaría mucho que nos comunicáramos y compartiéramos muchas cosas, es más, les tenmos un ofrecimiento, y es que si nos escriben y así lo solicitan les remitiremos artículos y ensayos completos ya publicados en Colombia por la universidad Externado de Colombia, que son de nuestra autoría.

Lo esperamos.

Las áreas protegidas en Colombia

 Después de tratar extensamente sobre el régimen de las Aguas en nuestro país, nos parece pertinente volver a recordar nociones sobre las Áreas Protegidas. Tema que, además nos permitirá hacer reflexiones futuras, con mayor asidero y conocimiento en nuestros lectores, sobre las posibles soluciones a la disyuntiva de crecer económicamente y de lograr el desarrollo sostenible en beneficio mundial y de las futuras generaciones.

En primer lugar, es necesario enmarcarse dentro de la Constitución Política  que señaló un conjunto de deberes ambientales a cargo del Estado, entre los que sobresalen, el deber de proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para lograr tales fines. El Estado además debe planificar el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales, para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución; regular el ingreso y salida del país de los recursos genéticos y su utilización de acuerdo con el interés nacional; y cooperar con otras naciones en la protección de los ecosistemas fronterizos.

Adicionalmente, la Constitución consagró deberes compartidos entre el Estado y los particulares, la obligación de proteger las riquezas culturales y naturales de la nación,  y obligaciones a cargo de los ciudadanos de manera exclusiva como la de proteger los recursos naturales del país y velar por la conservación del ambiente sano. Específicamente para los parques naturales, la Carta señaló que estos son  inalienables, imprescriptibles e inembargables.

La definición de Área Protegida en Colombia,  es la que consagró el Convenio sobre Diversidad Biológica, aprobado por la Ley 165 de 1994. Allí se dispone que “por área protegida se entiende un área definida geográficamente que haya sido designada o regulada y administrada a fin de alcanzar objetivos específicos de conservación”; se refiere a la conservación de los recursos naturales que allí se encuentren.

De esa definición se derivan unos elementos que son característicos de las áreas protegidas, a saber: a) el área debe definirse geográficamente, lo que significa la delimitación del área a proteger. Esto es fundamental ya que esos límites señalan el espacio terrestre o marino sobre cual se hará efectiva la afectación al uso que implica la respectiva declaración. Allí van a adoptar las especiales medidas de conservación y manejo de los recursos naturales. b) El área debe ser designada y someterse a actividades de administración, es decir,  manejarse para lograr los fines perseguidos con la declaratoria como área protegida. Hace relación a dos cosas, por una parte, implica que estas áreas deben ser declaradas formalmente de acuerdo con el procedimiento y acto que prevea la legislación para la categoría respectiva, y por la autoridad competente. Y por la otra hay  un compromiso posterior de manejo del área por medios eficaces. c) La declaración busca alcanzar unos objetivos de conservación de los recursos naturales que dentro de dicha área puedan hallarse.

El sistema de Áreas Protegidas es muy importante para Colombia considerado un país privilegiado por la biodiversidad. Y ahí nuestro ahorro para la vida y el futuro.

PARA NUESTROS VISITANTES

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domingo, agosto 19, 2012

URGE UN CONTROL DE NATALIDAD


Las alarmantes cifras sobre madres adolescentes, los niveles de pobreza y costo de vida de nuestro país siguen creciendo. Colombia no quiere, por diversas razones atender a que es uno de los países latinoamericanos con mayor población según territorio y tasas de crecimiento mayores en el mismo contexto.

Por otra parte, recordamos que si bien el movimiento ambientalista nace izando la bandera del respeto por toda forma de vida (biocentrismo), también ha puesto en escena la teoría del desarrollo sostenible, aún antes que el Estado colombiano se tornara “social” de derecho. Y eso hace que, como privilegiados, los ambientalistas son capaces de aceptar a veces el desplazamiento del hombre individual, a quien ya no ve como el ser supremo sobre la Tierra, en aras del interés social. Es lo que conocemos como la ética de la solidaridad; que sostiene que también los más vulnerables y que siempre deben ser asistidos por el Estado, también tienen obligaciones.

A Colombia le ha llegado la oportunidad de avocar el controvertido tema del control de la natalidad o demográfico como una política de Estado justificada por la equidad. Argumentos: 1) El empobrecimiento está relacionado con el aumento del número de hijos, y a más temprana edad, en los estratos cero, uno y dos. 2) Muchas de las ayudas económicas de las entidades territoriales y de los programas presidenciales tienen en cuenta el número de hijos de las familias a favorecer, esto se prueba con el aumento de las transferencias de la nación a los regímenes subsidiados. 3) Según el Consejo Nacional de Seguridad y los Observatorios del Delito, el aumento de los niveles de delito asociada con pandillismo, violencia intrafamiliar y suicidio, entre otros, está relacionado con la pobreza. 4) En los estratos altos, el número de hijos es menor que en los bajos, pero el nivel contributivo, obvio, es mayor en los altos. 5) Ya sabemos que nuestro planeta está en hacinamiento gracias a los un poco más de 7.000 millones de habitantes que aproximadamente lo habitamos.

Sin necesidad en llegar al extremo de debatir sobre la necesidad del aborto, basta que el Estado defina una efectiva y más realista política de control de natalidad para que empecemos de verdad a producir cambios radicales en nuestra sociedad. Por ejemplo, aceptemos que es necesaria una Ley que autorice a los médicos a ligar a las madres con el tercer parto o a las enajenadas mentales o drogadictas con anuencia del defensor de familia. O aceptemos que ya no es posible justificar que los municipios premien o estimulen los subsidios de vivienda según el número de hijos (en ése caso nacidos con posterioridad a la Ley después del tercer parto). Es ofensivo seguir actuando como si la pobreza idiotizara a las personas o como si ésta fuera un mal irremediable que toda la sociedad debe cargar en detrimento de mejores perspectivas.

Y que no se diga que no funciona. China, el país más poblado del planeta, viene aplicando estas políticas hace décadas y hoy es el tercer país más poderoso sobre la Tierra.

El profesor William M. Alexander de la Universidad Politécnica de California, cuando dice que son dos los requerimientos para la sustentabilidad humana: “un consumo modesto de los recursos del ecosistema y familias poco numerosas”. No hay que decir más, o ¿sí?

domingo, agosto 12, 2012

HIPOCRESÍA ECOLOGICA




Hay que reconocer que lo más difícil para el ser humano es ser coherente. Comportarnos como pensamos, no es fácil en una sociedad que, como la actual, da prioridad a las formas sobre las sustancias. De ahí tal vez el origen de la injusticia o justicia irregular que nos tiene donde estamos.



Y si hay alguna cosa en la que es bien difícil establecer conductas acordes con nuestras posturas ideológicas, es frente a la ecología y el ambiente. Pues fácil es decir “soy ecologista”, pero bien difícil portarse como tal.



En Colombia existen muchos ejemplos de esto. Partiendo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Territorial y por tanto ya ahí genera sus propias contradicciones. O el ejemplo de quienes tienen animales domésticos en las casas o permiten que sus niños pequeños jueguen a la tortura con los animalitos y les celebren sus ocurrencias.



Pero hay excesos. Por ello traemos uno especial para que el visitante de elambientalista saque sus propias conclusiones.



Una agencia española dedicada a la protección ambiental nos hizo llegar la noticia de que el Ministro noruego de Pesca, invita a hacer turismo matando focas bebé. Aunque parezca mentira, al ministro, se le ha ocurrido la idea de ofrecer a los turistas la posibilidad de pasar vacaciones matando bebés de foca. Esto, como medida para incentivar el turismo y el aumento de los ingresos de dicho país nórdico que tanto le gusta reconocerse como adalid de la protección del ambiente y los derechos humanos.



Este funcionario, ha dicho que "la caza de focas en la hermosa costa de Noruega debería ser vendida como una exclusiva experiencia para turistas" y no le ha importado en absoluto el aluvión de críticas por parte de grupos ecologistas y activistas por los derechos de los animales, que en todo Europa se la levantado. La excusa usada, es que las focas consumen mucho pescado y ya sabemos que la pesca, su especialidad, es uno de los tres primeros renglones de exportaciones noruegas.



El grupo ecologista español que nos compartió esta noticia, asevera que en realidad, quienes consumen más pescado son las personas, que además tienen la posibilidad de alimentarse de otras cosas. Y los que esquilman el mar, tanto en España como en Noruega, son los pescadores. En cualquier caso, ningún argumento justifica el hecho horroroso de matar por placer.



Las clases altas, la realeza europea y muchos políticos, parecen muy proclives a este tipo de “deportes”. Recordemos la reciente noticia del rey Juan Carlos I desde África. Y precisamente este tipo de personas son las que van a ir a Noruega, a partir de enero próximo, a disparar a las pobres focas, si sale adelante la nueva ley que va a regular tan reprobable actividad turística.



Fueron las críticas internacionales las que contribuyeron a hacer disminuir la caza intensiva de focas hace más de una década. Un bebé de foca apaleado en la cabeza no muere enseguida, sufre una lenta y horrorosa agonía. Así es el ser humano, no mata por necesidad sino por placer. Y está matándose a sí mismo...como las focas, lentamente.

viernes, julio 13, 2012

Soberanía sobre los recursos naturales

A raíz de muchas de las comunicaciones que circulan sobre los posibles impactos generados por la construcción y luego por el funcionamiento de la hidroeléctrica de El Quimbo (en el departamento del Huila y por parte de la empresa EMGESA S.A.), dimos con la Resolución 1803 (del período XVII) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, fechada el 14 de diciembre de 1962, y que se tituló sobre la "Soberanía permanente sobre los recursos naturales”.

Nos ha parecido interesante hacer remembranza partiendo de este pronunciamiento del mayor y más importante órgano colegiado mundial, respecto del tema de la relación Nación-Recursos Naturales, o soberanía.

No es un tema de poca monta por cuanto la soberanía, en este caso, hace referencia al dominio o propiedad que el Estado o la Nación ejercen sobre el territorio y todo lo que a él lo conforman. Aunque el espacio de esta columna no da para mayores disquisiciones, con base en los artículos 2 y 4 de la Constitución Política de Colombia, puede decirse que los recursos naturales renovables (la Carta Política hace distinción con los no renovables) pertenecen a la Nación pero son administrados por el Estado.

Esto tiene asidero jurídico de carácter internacional en la Resolución antedicha, que para nosotros, aunque junto a otros instrumentos de igual valía, es antecedente de la Resolución No. 1346 de 1968 de la ONU y de la Declaración de Estocolmo de 1972 que son soportes del Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables vigente. Vayan viendo para dónde va esto.
 
 
Ya en 1952 la ONU, mediante Resolución 1314 (de la anualidad XIII) de 12 de diciembre de 1958, había creado la Comisión de la Soberanía Permanente sobre los Recursos Naturales para que realizara un estudio completo de la situación en lo que respecta a la soberanía permanente sobre recursos y riquezas naturales como elemento básico del derecho a la libre determinación de los pueblos y es esto lo que da pié a que la Resolución 1803 declarara, entre otras cosas: “1. El derecho de los pueblos y de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos naturales debe ejercerse en interés del desarrollo nacional y del bienestar del pueblo del respectivo Estado”. Es casi idéntico al Principio 21 (es el más famoso) de la Declaración de Estocolmo que dice: “De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental y…”. ¿Qué no es importante? Sólo pregúntense, como por discutir, ¿quién debió dar autorización para la obra de la hidroeléctrica? ¿Bajó qué parámetros?